Domingo 08.02.2009
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| Mar Dorrio rodeada de su prole: seis chicas, un chico y otra niña en camino. Ya han preparado el árbol para una Navidad multitudinaria FOTO: Kiko Delgado |
"¡No es una familia, es un equipo de fútbol!". Con semejante grito de sorpresa se ha encontrado Mar Dorrio mil y una veces cuando pasea con sus hijos por la calle. Con siete peques y el octavo en camino, esta chica de 32 años y su marido, Javier Cuadrado, han convertido su hogar en un feliz campo de juegos. Una niña pide tate (chocolate), el único chico regatea con una pelota, tres rubitas reclaman colo y otras dos juegan al caballito. Pero Mar presume de familia numerosa y recalca: "Cuando me muera, mis hijos no quedarán ricos, pero tendrán a mucha gente que los quiera".
Alrededor del árbol de Navidad, se presentan siete niños en divertida anarquía infantil: Carmen de 10 años, Lucía de 9, Jorge de 7, Paula de 5, Cristina de 3, Ana de 2 e Isabel de solo un añito. Y dentro de un mes llegará Helena: "Los mayores ya eligen los nombres de los que nacen, se creen que toca uno por año". Mar y Javier tomaron la decisión de crear una gran prole, pese a los tiempos del individualismo: "Los niños van llegando y tú compruebas que están bien de salud, y que puedes asumir económicamente su educación".
Cinco ya van al cole, y en este piso de 90 metros cuadrados impera la "organización, con un tiempo para cada actividad". Cuando por las mañanas toca el despertador, el padre va al trabajo y la madre cuenta con los hijos mayores para "preparar la mesa y el desayuno". Los de más años ya ayudan a los peques, "vistiéndolos, haciendo la cama o lavándose los dientes".
Mar enseña su piso de literas y garabatos infantiles, y demuestra: "Seremos diez y no hace falta una mansión, es menos dramático de lo que parece". ¿Trucos para semejante gasto? "No es tanto como se piensa, aquí comemos guisos y lentejas. Lo que hay es para todos. Nada de PlayStation, los niños ya juegan entre ellos y lo pasan bomba". Incluso los mayores comentan que "otras familias con menos hermanos se mueren del aburrimiento".
Javier y Mar viven como ellos quieren. Pero ella se encontró con muchos prejuicios: "La gente puede ser muy impertinente. Una vez mi hijo tenía una perrencha, y una señora le dijo que yo había corrido mucho en la vida. Pero mi decisión es tener niños con libertad"
. delegferrol@elcorreogallego.es
Pandillas
Mar recalca que "entre ellos se protegen pero también hay ligas, pandillas, y alianzas de civilizaciones".
Regalos
En Navidad, "los niños saben que deben ser mesurados, pero cada uno tiene su juguete". Pero tampoco pueden participar "en la moda de los cumples del cole, con regalos para todos".
Fútbol
El chico se acostumbró a tener solo hermanitas. Va a fútbol y las chicas a baloncesto, cocina o pintura.
Ventajas
"Los niños aprenden a compartir y a ser pacientes, y maduran antes".
