Un vecino del municipio coruñés de Boiro depositó ratas muertas de cuarenta centímetros de largo, en señal de protesta contra las autoridades municipales, a las que acusa de no hacer nada para combatir "la plaga" de este tipo de roedores de gran tamaño.
Ramón Romero, vecino del lugar de Lampón (Boiro) decidió llevar las ratas gigantes muertas al Ayuntamiento, para que las autoridades municipales puedan comprobar el peligro que supone vivir entre este tipo de animales.
El vecino afectado por las ratas indicó que se teme que los raticidas que viene utilizando "no le hagan efecto ya a este tipo de ratas, porque comprueba que los roedores no mueren".
Aseguró que su mujer y él estaban totalmente desesperados por vivir entre este tipo de ratas, que no los dejan ni dormir.
Ramón Romero se dedica a la cría de animales por lo que se ve obligado a almacenar productos como piensos y harinas que atraen a los roedores.
En declaraciones a Efe Ramón dijo que las ratas "andan por allí como si nada" y añadió que el otro día contó hasta siete juntas "que miran para ti y ni se inmutan".
Romero pide colaboración al Ayuntamiento para luchar contra la playa de ratas, "porque yo me siento impotente y esta situación es totalmente insostenible".