Miércoles 22.04.2009
Hemeroteca web
|
RSS
María Isabel Velasco, Paco Guzmán y Javier Arroyo necesitan ayuda para salir de la cama, pasar las páginas de un libro, afeitarse, hacer la compra o llegar a su puesto de trabajo. Sus asistentes personales son una prolongación de ellos mismos, son sus manos y sus pies. Son tres de los 62 usuarios del programa de asistencia personal para personas en situación de discapacidad de la Comunidad de Madrid y sus historias reflejan ahora en un documental la repercusión de esta iniciativa en sus proyectos de vida. María Isabel puede ahora vivir sola y Paco piensa en completar su doctorado en Filosofía con alguna estancia en el extranjero.
El programa madrileño, gestionado pora la Asociación de Parapléjicos y grandes Minusválidos (Aspaym-Madrid), se apoya en los principios de vida independiente que en los años 70 establecieron los primeros reclamantes de derechos para los discapacidados. Este movimiento hoy agrupa en España a más de 800 personas, que exige la eliminación de barreras y la habilitación de las herramientas necesarias para la igualdad de oportunidades y que defiende la asistencia personal como la única vía para garantizar el derecho a decidir su plan vital, frente al modelo de residencias.
Más eficiente en recursos
El documental de Aspaym-Madrid fue proyectado ayer en la Universidade de Santiago con la intención de divulgar las ventajas de un modelo exportable que reconoce derechos y que además resulta más eficiente que la institucionalización: la Xunta cifra en 3.000 euros al mes el coste de una plaza de residencia para una persona con discapacidad, mientras el Libro Blanco sobre la Dependencia estima en 14.000 euros anuales el coste de la asistencia personal por persona.
El documental sobre la experiencia madrileña fue proyectado ayer en la Universidade de Santiago ante la secretaria xeral de Familia e Benestar, Susana López Abella, que comprometió la disposición del nuevo Gobierno a aprender de la experiencia de Madrid para impulsar en Galicia un programa de asistencia personal en el que se "subsanen los errores que se pudieron cometer con anterioridad".
Abella se refería así al proyecto piloto que inició la Xunta del bipartito en 2007, en respuesta a la proposición no de ley aprobada por unanimidad de los grupos en el Parlamento autonómico a instancias del movimiento gallego de vida independiente, hoy constituido como Vigalicia. Al Gobierno de Feijóo le tocará retomar ese proyecto que Vigalicia considera "desvirtuado" tras muchas renuncias e incumplimientos del idiario inicial. Sus 30 usuarios aguardan decisiones sobre el futuro del programa.
Retornos ·· La asistencia personal es un derecho recogido en tratados internacionales y en la ley estatal. Madrid presta hasta 11 horas diarias de asistencia, ajustables en función de las necesidades de cada proyecto vital, a 62 personas. El programa ha generado 120 puestos de trabajo como asistente. Contar con este recurso ha supuesto para dos de sus usuarios la posibilidad de ser padres y para más del 50% empezar a trabajar .
