Martes 16.03.2010
| Actualizado 22.55
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| Vioque en una de sus comparecencias en la Audiencia Nacional FOTO: Bernardo Rodríguez/Efe |
A los 56 años, y dieciocho meses después de ser liberado por la Audiencia Nacional (AN) debido a sus problemas de salud, Pablo Vioque murió el sábado pasado en su domicilio de Madrid a causa de la enfermedad terminal que padecía. El que fuera secretario de la Cámara de Comercio de Vilagarcía y considerado por los especialistas de las Fuerzas de Seguridad del Estado como uno de los cerebros del gran narcotráfico en Galicia, fue puesto en libertad tras ser intervenido de un cáncer de colon que derivó en una metástasis de origen hepático, afección que lo mantuvo encamado y que, finalmente, le costó la vida.
La AN le concedió el tercer grado penitenciario en mayo de 2007 al aplicarle el artículo 104,4 del Reglamento Penitenciario, que regula el tratamiento de los reclusos aquejados de enfermedades muy graves. Este auto de la AN desestimaba un recurso interpuesto por la Fiscalía contra la clasificación en tercer grado de Pablo Vioque, concedida el 19 de abril por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias y confirmada posteriormente por el juez central de Vigilancia Penitenciaria.
El letrado extremeño Vioque Izquierdo cumplía una condena de dieciocho años de prisión por narcotráfico, pena que le fue impuesta por el Tribunal Supremo (TS) y a la que se sumaba otra, ésta de siete años y medio, y también firme, aunque su ejecución fue suspendida, que le impuso la Audiencia Provincial de Madrid por ordenar en 2003 el asesinato de Javier Zaragoza, actual fiscal jefe de la AN y ex fiscal jefe Antidroga, así como el de otras dos personas residentes en Galicia, conocidas como os Piturros, y otros tantos abogados.
El TS rechazó, en este caso, los argumentos del recurso presentado por el ex secretario de la Cámara de Comercio de Vilagarcía y confirmó la sentencia, que declaró probado que Vioque Izquierdo, que estaba imputado en un sumario por tráfico de drogas instruido en la AN, ideó durante su cautiverio en el centro penitenciario de Soto del Real la eliminación física del fiscal encargado de dicho proceso, que no era otro que Javier Zaragoza, y de las otras cuatro personas mencionadas anteriormente.
Además de a los motivos de salud y humanitarios, el tribunal de la AN que le permitió pasar sus últimos días fuera de la cárcel aludía en su auto al respeto por la dignidad del ser humano, "que el hombre honrado predica incluso para quienes dañaron a la sociedad con su actuar", y que "ha de prevalecer sobre el rigor formal de la ley".
La decisión de liberar a Vioque, que debía cumplir condena hasta agosto de 2020, provocó todo tipo de reacciones, aunque Juan Francisco Martín de Aguilera, abogado defensor del grupo de narcos arousanos conocido como os Piturros, algunos de cuyos miembros fueron objetivo del extremeño, declaró que era acertada.
"Se trata de un enfermo terminal que tiene que morir en su cama y no en una prisión. Vioque termina de una forma dura, persiguió la riqueza que aún mantiene, porque no se le intervino su gran patrimonio, pero ya no podrá disfrutarla como querría", afirmó Martín de Aguilera.
Abogado defensor
Vioque, que fue incinerado el domingo pasado en la capital de España, se sometió a un novedoso tratamiento de quimioterapia que no le dio resultado. En su día defendió a Sito Miñanco y Oubiña .