Jueves 26.02.2009
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| Xosé Manuel Beiras acompañado ayer por el alcalde de Teo y miembro de Encontro Irmandiño, Martiño Noriega FOTO: Pepe Ferrín (AGN) |
Con una dimisión no se arreglará el futuro del BNG. La executiva al completo debe presentar la dimisión. Y la formación frentista debe refundarse. Es lo que ayer planteó, como "ejercicio de salud indispensable" y tras el "batacazo" monumental del 1-M, el Encontro Irmandiño, la corriente crítica del BNG que encabeza el ex portavoz nacional e histórico del nacionalismo gallego, Xosé Manuel Beiras. Los irmandiños se suman así al ruido de sables que arrancó Esquerda Nacionalista al pedir, ya el martes, la cabeza de Quintana al frente del Bloque.
Beiras pidió además ayer al aparato del Bloque que convoque una asamblea nacional ordinaria "ya" en la que se dé "voz a toda la militancia" y que, entre tanto, dirija la formación un "órgano interno de gestión". Acompañado por los miembros de esta corriente que forman parte del consello nacional, Beiras contestó con esta petición a las "coartadas" utilizadas por la dirección nacionalista para postergar la convocatoria de la asamblea. "Es urgente, no se puede esperar al otoño", advirtió. De este modo, avisó de que desde el pasado domingo ya existe un "vacío de poder". Rechazó así la justificación de la mayoría de la executiva nacionalista, que fundamenta la continuidad de Anxo Quintana en la importancia de no descabezar la formación frentista.
En cuanto a la sustitución del asamblearismo por un sistema de delegados, similar al que usan los partidos tradicionales, Beiras ya había asegurado en la XII asamblea nacional, celebrada en diciembre de 2006, que las "decisiones son reversibles". En la rueda de prensa de ayer en Santiago, el político nacionalista retomó este asunto y confirmó que, aunque el nuevo reglamento estipula el sistema por delegados, existen "resortes" que permiten que el cónclave se abra a toda la militancia y se revoque la decisión anterior.
De hecho, afirmó que Encontro Irmandiño lo intentó en la pasada asamblea extraordinaria en la que Anxo Quintana fue ratificado como candidato a la presidencia de la Xunta, pero explicó que las fuerzas con más peso actualmente en la executiva "se negaron a utilizarlos".
No obstante, los miembros de esta corriente crítica que forman parte del consello nacional -Cristina Amor, Martiño Noriega, Mario López Rico, Cristina Trigo y Xosé Constenla-, junto con el propio Beiras, trasladarán estas reclamaciones a la reunión del 14 de este mes, día en que la executiva convocó al máximo órgano de decisión entre asambleas.
Con la intervención de ayer, Beiras ha vuelto a la palestra de la vida política nacionalista, tras mantenerse en un discreto segundo plano durante los últimos años, en los que el BNG gobernó cinco consellerías. "Restablezco una relación que será más frecuente de lo que fue hasta ahora", advirtió el político del Bloque, que minimizó sus intervenciones pese a formar parte de la actual executiva.
Beiras demandó el regreso a los "pilares de 1982", año fundacional del Bloque, y el restablecimiento de la "fraternidad de toda la militancia", así como la vuelta a la que fue "la primera fuerza política de la energía demo- crática, en 1997". En las elecciones autonómicas de ese año, el Bloque alcanzó su techo electoral con dieciocho diputados en el Parlamento gallego.
Beiras abogó por la "refundación" del BNG y demandó un ejercicio de "autocrítica" al "aparato vertical do poder que provocou esta situación de fraude democrática". Matizó que Encontro Irmandiño "non quere guerras civís" en el seno del Bloque. Preguntado en la Radio Galega si estaría dispuesto a liderar la refundación, dijo que "podería ser o portavoz nacional", pero, añadió, "por tempo limitado" y "sempre rexeitando voltar a ser candidato".
