Martes 17.06.2008
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| El candidato del PPdeG a la presidencia de la Xunta junto a Corina Porro, que concurre a las elecciones del 1-M como número dos de los populares por la provincia de Pontevedra FOTO: Sas/Efe |
Reunir a más de 400 personas en Allariz, un día después de Quintana, funciona como reactivo en la militancia popular de la comarca y pone en bandeja a Feijóo la foto del día. No se cebó el candidato popular en su incursión en territorio hostil pero sí recuperó el arma de tantas batallas parlamentarias, en las que el bipartito es el responsable de que "no haya gobierno". La razón la explicó ayer descalificando "al señorito de Allariz, que tiene un gobierno, y al plomizo de Santiago, que tiene otro". Una descarga en la provincia de Ourense, en la que el PP tiene que demostrar que puede resistir con el cantón de sus ocho diputados.
Fue su parada antes de acabar el día en Celanova y entrenar con los trabalenguas. "El Gobierno que solo sirve para servirse no sirve para nada, el que está para servir es el que sirve". Pero no paró ahí el candidato, que quiso comenzar su intervención con una proclama en la que se situó "en la cuna del nacionalismo" para sentenciar que "ningún Gobierno es dueño de los destinos de los gallegos".
Ayer, por primera vez, subió al escenario la trama de los espías que agota las aspirinas en Génova y que Feijóo rehúye para evitar contaminaciones en su primera campaña como candidato a la presidencia de la Xunta. Como un bocadillo de cómic, pero soltó su replica sobre la "casualidad" de que "ahora aparezcan espías y piratas".
Recurrió más de una vez a las notas sobre la austeridad que repite ya como oración de cabecera para unos tiempos en los que avisa de que "no nos espera disfrutar de champán y rosas en los despachos, ni de coches cómodos". Y vuelta a citar al "señorito de Allariz" en la tierra de Quintana. "No tenemos tanta pasta como él pero tenemos más votos".
Antes de recalar en la ribera del Arnoia, Feijóo vivió un previo de la hostilidad que no se dejó ver en Allariz. Lo que menos se espera un candidato del PP cuando está dando una rueda de prensa a pie de calle en Vigo es tener como fondo la sintonía electoral del Bloque. Son esos pequeños boicots que los partidos se permiten paseando el coche con el altavoz insistentemente alrededor de la misma manzana. Con ese fondo improvisado y tres oficinistas asomadas a la ventana en su momento cocacola, el candidato Feijóo sorteó la machacona sintonía que suena en los mítines de Quintana para cumplir con el rito de la promesa diaria. Siguió tirando del hilo de la vivienda con rebajas fiscales para los menores de treinta y cinco años y para las familias numerosas. Feijóo les ofrece una rebaja en el impuesto de transmisiones patrimoniales (el que se aplica en la venta de viviendas de segunda mano) de un 43%, y de un 50% en las tasas por actos jurídicos documentados que grava la compra. Pretende así desperezar el mercado inmobiliario y animar a los compradores con una reducción media de 6.800 euros en los gastos finales de la compra de la vivienda. Por la tarde añadió la supresión íntegra del impuesto de sucesiones, una de las propuestas que el PP lleva en su programa desde 2005 y que no se ha llevado a cabo.
Alberto Núñez Feijóo no se apea de sus razones para no ir al debate a tres bandas que la TVG quiere celebrar el próximo viernes. El candidato popular continúa condicionando su participación a que Touriño y Quintana acepten un cara a cara con él. "Son ellos los que no están aceptando el debate", dice. La reafirmación fue acompañada de su valoración sobre las últimas encuestas, en las que aprecia que, aunque ninguna le da la mayoría, "dan mejor que hace cuatro años". Pero Feijóo, que el día anterior en Sanxenxo daba su propia encuesta con una remontada de dos escaños en Pontevedra, no quiso lanzar de nuevo las campanas al vuelo y desde Vigo, en plena calle, pedía ayer "que nadie se confíe y que sigan trabajando".
"Desde la cuna del nacionalismo digo que los gallegos somos dueños de nuestro destino"
