Miércoles 10.12.2008
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| Santiago Jaureguizar con la calavera, a lo Hamlet, acaba de publicar el libro ‘O globo de Shakespeare’ |
Después de dar vida a los personajes que pueblan los quince libros que lleva publicados, a Santiago Jaureguizar (Bilbao, 1965) le sobra imaginación para describir cómo sería su país anhelado. "¡Buf! Si estamos por pedir imposibles, mi Galicia sería como la nave de Star Trek", afirma. "Un país bonito, elegante, moderno tecnológicamente y verde ecológicamente, que se desplace por el universo orgulloso de sí mismo". Con tripulación trilingüe y el gallego como lengua vehicular, Jaureguizar hasta detalla la vestimenta de sus habitantes. "Parecería que todos son ingenieros informáticos con trajes espaciales diseñados por Emilio Tucci".
Aparte de las medidas económicas necesarias para que la gente sin recursos deje de pasarlo mal, el escritor gallego recomienda algunas otras políticas que podrían ponerse en marcha a partir del 1 de marzo. "Decretar el recebo universal o, si no, que se pintasen de fucsia las casas con fachadas de ladrillo para avergonzar a sus propietarios", reclama. A los motoristas con tubo de escape trucado, Jaureguizar los sometería a su propia medicina para obligarlos a "escuchar el ruido que espanden".
Para la polémica Cidade da Cultura, al autor de O globo de Shakespeare se le ocurren también nuevos usos. "Deberían hacer una fiesta gastronómica diaria, una por cada ayuntamiento del país, para que los gallegos aprendiesen a valorar esa estupenda dotación cultural. No se me ocurre mejor forma de darles en la cabeza a los que insisten en demolerla", subraya.
Jaureguizar cree que habría que empezar por corregir dos simples cosas para mejorar la sociedad gallega: "La falta de educación, en todos los sentidos, y el elogio de la desidia".
A los políticos gallegos les pone buena nota, un 7. "Aprendí de mi padre que fue profesor, que hay que valorar el esfuerzo de los alumnos", precisa para añadir que los líderes de los tres grandes partidos "suelen trabajar mucho pese a que la fama que cargan sea la contraria". Pero no todo son virtudes. "El político es una raza mundial capaz de formular una idea y la contraria con las mismas palabras. Su principal defecto es esa forma pretenciosa de hablar que suelen practicar para simular mayor nivel intelectual". ¿Viven en una realidad paralela? "No, su realidad es estupenda, la realidad paralela es la de los que hacemos cola en la carnicería, pagamos el IBI y no podemos mandar el chófer para que nos llene el coche con gasoil".
No le ha gustado mucho al escritor lucense la cartelería preelectoral de los candidatos gallegos. "A Touriño parece que lo fotografiaron al azar con una cámara desechable, porque tiene alguna desde ángulos de cine Dogma. Quintana anda en un cartel con una pose con la mano en el mentón que parece un gafapasta mirando una película de Kaurismaki; y Feijóo parece una víctima del colaje artístico de los 70 con un photoshop usado a mala idea, ya que el candidato está escondido".
