Domingo 07.02.2010
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| El zorro, Vulpes vulpes, vive en estos días su período de celo tras el cual se desarrolla una gestación de 52 días, que darán como fruto camadas de 3 a 8 cachorros. El destete le llega a la novena semana de vida. Alcanzan la madurez sexual a los 10 meses. |
El destete le llega a la novena semana de vida. Alcanzan la madurez sexual a los 10 meses. En su alimentación destacan los pequeños roedores, huevos, bayas y frutos silvestres y, ocasionalmente, conejos, perdices. AÑO NUEVO ARGUMENTO VIEJO. Muy a su pesar, el zorro es protagonista en el panorama ambiental gallego con la llegada de cada año nuevo. Las primeras semanas del año están marcadas, en el calendario de ecologistas y cazadores, por una cansina e ¿irreconciliable? cantinela a cuenta de las formas, el fondo y los modos de la caza del zorro.
A favor de los argumentos de los cazadores convendría recordar que el zorro también se captura (esta considerado una alimaña en situación de superpoblación) en otros lugares de la península, pero se hace con jaulas y sin la puesta en escena de una modalidad cinegética, definida por estos como tradicional. El zorro, como el jabalí o corzo cuentan con poblaciones que es necesario regular para la sostenibilidad de los ecosistemas. Otra cosa es que la forma elegida sea una suerte de festín de sangre y piezas abatidas que no guste a muchos.
A favor de los ecologistas (sigo pensando que entre los cazadores, agricultores y ganaderos hay tantos ecologistas como en las organizaciones así denominadas, pero eso es otro asunto), conviene dejar claro que ni el zorro es el “gran culpable” de la reducción de poblaciones de animales menores (perdiz, conejo, liebre….) ni los datos de población de este parecen ajustarse muchas veces a la realidad. Cada día son más cuestionados (recientemente lo hacían una organización de cazadores y los técnicos forestales) los planes de aprovechamiento de los terrenos cinegéticos, por irreales y poco documentados.
Como con el lobo, la única solución es el dialogo y el acuerdo, y la administración tiene la obligación de “mojarse” en este asunto. La radicalización de posturas sigue haciendo flacos favores a nuestro medio.
