Y cada vez que los lugareños entonan la frase, pidiendo a Medio Ambiente batidas para regular la poblaciones, se produce una reacción “de libro” de una parte del movimiento ecologista: que si los cazadores con sus excesos, que si la administración mirando para otro lado, que si los ganaderos sobre-actuando en sus quejas.
La realidad es mucho más triste y dura: una parte del movimiento ecologista o conservacionista gallego es el responsable de que a día de hoy, y después de más de dos décadas, Galicia no cuente con un Plan de Gestión del Lobo que garantice (como con el jabalí, el corzo o cualquier otra especie sea o no cinegética) el mantenimiento de una población viable y continua de los lobos, disminuyendo al mismo tiempo la conflictividad con los sectores sociales y las actividades humanas tradicionales de las zonas en las que comparten espacio.
La conflictividad social generada por la relación hombre – lobo existe en comunidades donde es especie “cazable” y donde no lo es, por tanto simplificar la cuestión con caza si o caza no es propio de ese ecologismo de salón al que ya nos van acostumbrando algunos.
Regular las poblaciones, articular un sistema de indemnizaciones adecuado a los daños provocados por el lobo, agilizar los trámites en su pago, establecer con realismo la “capacidad de carga” de cada territorio, no excluir a las poblaciones rurales de los procesos de decisión… son algunas de las medidas que ese Plan de Gestión, que no acaba de ver la luz, debe contemplar.
A estas alturas lo realmente grave de esta situación, como ocurriera hace un par de décadas en alguna de las zonas citadas, es que la inacción de la administración y la demagogia de algunos “conservacionistas de salón” estaría provocando que, otra vez, el veneno vuelva al monte; que algunos, irresponsablemente, comiencen a tomarse la justicia por su mano ante la falta de soluciones y acciones efectivas.
¡Este es el riesgo real de esta persistente falta de acción! Si, como parece, los delincuentes del veneno vuelven al monte, ¿qué dirán después esos que siguen bloqueando la posibilidad de acuerdos y haciendo demagogia barata con este asunto?
Como a las demás especies necesitamos al lobo, no a los que revestidos con su piel actúan como saboteadores de posibles acuerdos.
La sociedad debe pedir responsabilidades también a los que, apoyándose en falsedades, tratan de imponer sus objetivos “filosóficos”.
El debate no debe ser lobo sí o lobo no y a estas dos posturas llevan los que se radicalizan en la defensa de sus postulados, sin admitir que el gris también esta en la escala de colores.
ecoCONSEJO
Depositar los neumáticos usados en un Punto Limpio o cambiarlos en talleres asociados al sistema de recuperación y reciclado de neumáticos debería ser una norma que nos impusiésemos todos. Cada neumático reciclado sirve, por ejemplo, para obtener casi 7 metros cuadrados de asfalto, lo que a su vez evita el consumo de materias primas, reduce el ruido y, evidentemente, evita los contaminantes vertederos o la incineración de este residuo.