Lunes 27.04.2009
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Galicia » Galicia ambiental| noticias@galiciaambiental.org
Parte del mal llamado “movimiento ecologista gallego” no ha quedado al margen de la “generosidad” de Medio Ambiente: cursos de formación, jornadas de divulgación… han contado con la “generosa” colaboración del departamento de Manuel Vázquez (además de organismos autónomos como SOGAMA o de Vicepresidencia y Medio Rural para análogas actividades). Al tiempo hemos asistido a un comportamiento ciertamente “light” de una parte de estas organizaciones, que centraron su actividad en áreas “poco incómodas”, hasta ahora, para la Consellería (la “movida” en estos casos se daba por descontada): caza, acuicultura y grandes industrias contaminantes como ENCE, ENDESA o FENOSA.
La postura de Medio Ambiente sobre el Plan Acuícola, ha servido para que una de estas organizaciones, ADEGA, hiciese un ridículo antológico: el martes, en nota de prensa, ponía el grito en el cielo y recuperaba su lado más crítico hacia la Consellería de Medio Ambiente y pedía que el Presidente cesara al Conselleiro.
Veinticuatro horas después emitía una segunda nota en la que retiraba lo dicho en la anterior, por no ser la postura oficialmente adoptada por los órganos de dirección. Esas 24 horas sirvieron para que la Consellería manifestase su sorpresa e indignación y la organización reflexionase sobre las consecuencias (no sólo económicas) de abrir la caja de los truenos.
Más allá de lo esperpéntico de la situación, muchos lamentarán que todo quedase en “flor de un día”, en una fugaz “demostración de principios irrenunciables” y la suposición de que ese espíritu crítico no se recuperará de momento (¿hasta las próximas autonómicas?) ni se extenderá a otras áreas ambientales.
Quizás todo esto ocurra porque esa actitud más crítica a cuestiones directamente relacionadas con el citado departamento podría tener un negativo reflejo en las ayudas citadas.
Todos (más los que manejan o reciben dinero público) deben ser receptivos a las críticas de quienes no están de acuerdo con sus postulados. Ecologismo no es patente de corso para hacerse la “dama ofendida” cuando se saca a la luz un informe científico que difiere del suyo o se manifiesta una opinión periodística que no es del agrado del “eco- especialista de guardia”.
Todos, y sobre todo en materia ambiental, deben llevar la transparencia a sus actos y la aceptación de la opinión distinta a su actitud y dejar de realizar manifestaciones grandilocuentes para la galería. Como viene pasando con las organizaciones nacionales o mundiales, cada día es más necesario un ecologismo de negociación, cooperación y acuerdo (manteniendo la denuncia documentada como base de su actuación), frente al modelo frentista-utópico de los setenta.
