Martes 17.06.2008
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Galicia » Galicia ambiental| noticias@galiciaambiental.org
¿Cuál es el balance que hace de este año que acaba de terminar para la AFG?
Podría decir que fue uno de los años más complicados de las últimas dos décadas para el monte gallego, para el sector forestal derivado y para la industria de la madera. Los mayores problemas vienen de la falta de salida comercial de nuestros productos, derivada de la profunda crisis que vive el sector, no sólo en nuestra región sino en toda España y en toda Europa. Además, el año 2009 nació con un temporal que causó muchos daños en el monte gallego, sobre todo en la parte norte, que fueron los efectos del Klauss que complicó terriblemente toda nuestra gestión anual. Crisis económica, poca salida y Klauss quizás sean las claves para entender este año 2009.
Uno de los aspectos esperanzadores es que por fin se está trabajando en la retirada de la madera afectada por el huracán Klauss.
Parece que la retirada de esta madera está encarrilada y en los próximos meses estará finalizada. Este es un capítulo que creo que podemos pasar pero el que no pasó todavía es el de la reflexión, el análisis y la toma de posiciones y de estrategias para los próximos años. Es una necesidad urgente conseguir salida para los productos forestales que está produciendo o tiene capacidad de producir el monte gallego, que fue aumentando sistemáticamente desde los últimos diez años. Este es el problema al que nos enfrentamos el conjunto del sector forestal y de la industria de la madera.
¿Hacia dónde debe caminar Galicia de cara al futuro?
En el monte se trata de ir mejorando a mayor velocidad nuestra capacidad empresarial de gestión, mejorar nuestras estructuras para hacer una gestión sostenible y económicamente viable. Tenemos que organizar mejor la producción y la gestión del monte, necesitamos unidades de tamaño de explotación más grandes, mejorar las técnicas de selvicultura y diversificar los usos y productos que se dan en el monte.
El monocultivo de determinadas especies es uno de los aspectos más polémicos en cuanto a sostenibilidad se refiere.
Lo que llamamos bosques cultivados o productivos tienden a ser de una sola especie. Siempre hay una especie que se constituye en principal. Quizás nuestro prisma local nos hace pensar que tenemos una excesiva presencia de determinadas especies. Por ejemplo, aquí tenemos una franja de eucalipto que no llega a las 150.000 hectáreas, que no tenemos que expandir sino cuidarla y hacerla sostenible. Además, tenemos que diversificar con otras especies la superficie gallega que está abandonada o mal gestionada.
Otro de los aspectos forestales relacionados con el medio ambiente es la certificación forestal, ¿en qué situación se encuentra Galicia en esta materia?
La certificación de la gestión forestal sostenible es la última exigencia a los propietarios del monte por parte de los consumidores occidentales. El propietario tiene que asegurarle que está llevando su monte de una forma sostenible. La sociedad, el gobierno, el consumidor… exigen que se invierta dinero para ello pero ni la industria ni la sociedad están dispuestas a pagar más por esos productos. Los propietarios estamos trabajando activamente para poder certificar pero vemos que es una situación un tanto injusta. Sociedad, consumidor e industria parece que están sólo para exigir y esto hay que equilibrarlo en este año que entra. Este es uno de los retos que tenemos los propietarios para el año que acaba de entrar.
