BENITO GARCÍA - SANTIAGO
Aquel circo de los sesenta tenía a los acróbatas, los malabaristas, los magos, los equilibristas, los payasos, los contorsionistas y muy ocasionalmente a los animales como protagonistas. Ese circo dio paso a los hoy espectaculares Del Sol, Chino… en los que han desaparecido los animales. ¡Afortunadamente!.
Persisten, en cualquier caso, unos centenares de pequeños y medianos en los que la falta de “calidad” de los artistas o de profesionales es sustituida por una amplia variedad de animales. Cualquier circo “de medio pelo” cuenta con 6 leones, tres tigres, dos panteras, un par de elefantes, dos camellos, siete monos y hasta un hipopótamo infelizmente encerrado en un remolque dotado de una “charquita” para que pueda humedecer su sensible piel.
A partir de aquí nos podremos encontrar tiburones, tortugas gigantes, pitones, osos negros, etc.
La mayor parte de estos animales ni siquiera participa en el espectáculo, pero son un atractivo indudable para padres y niños que visitan el recinto del circo cuando este llega a la ciudad y son utilizados como reclamo para provocar la asistencia a un espectáculo que, en ocasiones, dejará mucho que desear.
Sin duda alimentar a un animal es más barato que satisfacer la nómina y gastos de un equilibrista, mago, payaso… pero ello no puede ser una justificación para que, amparados por ese espíritu de alegría del Mayor Espectáculo del Mundo, todo pueda permitirse.
Afortunadamente el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil ha desarrollado en los últimos meses una intensa labor de control, inspección, inmovilización y sanción a circos que presentan situaciones irregulares en la tenencia de animales salvajes.
Entre estas irregularidades más repetidas destacan las de no estar en posesión de la documentación CITES (una especie de DNI del animal, resultado de la aplicación del convenio internacional que regula el tráfico y comercio de especies salvajes vivas o muertas) y la de mantener a los animales en “discutibles” condiciones de higiene, seguridad y comodidad (espacio). El Circo Roma fue noticia por esta circunstancia (ya lo había sido en otras ocasiones por los mismos motivos) ocurrió esta semana en las tierras del Deza, otros lo han sido el último año. En los casos graves los animales son inmovilizados pero, difícilmente se llega a la incautación y el circo infractor sigue su camino y con “sus” animales.
A pesar de los tiempos que vivimos, y ante la crisis del circo tradicional y sus elevados costes de mantenimiento, da la impresión de que algunos empresarios del sector se inspiran en el circo de la Edad Media, en el que los juglares se unían a los mendigos que utilizaban a un animalillo amaestrado para atraer la atención del público y así dar valor al “espectáculo”.
Como la mayoría admiro el circo, también sus espectáculos con animales, pero el respeto a estos y a su “calidad de vida” es una necesidad y una obligación para las compañías. Nuestra responsabilidad es “seleccionar” y la de la administración vigilar y sancionar el incumplimiento de la norma en relación con la tenencia de animales salvajes, la mayoría de ellos protegidos.