Jueves 26.02.2009
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Galicia » Galicia ambiental| noticias@galiciaambiental.org
Los primeros fuegos han hecho acto de presencia durante los últimos quince días. Las brigadas forestales han tenido que cambiar las tareas preventivas por las intervenciones para sofocar las primeras llamas. Las quemas de rastrojos no autorizadas y los pirómanos son, una vez más, los responsables principales.
En Galicia, las superficies forestales (muchas devastadas por fuegos sin que se hayan reforestado) ocupan el 70 % de nuestro territorio. Desde un punto de vista económico, el sector forestal aporta el 3 % del PIB, pero el peso del interés general (valor ecológico) en la ordenación y gestión del monte sigue siendo escaso. En los últimos diez años la superficie quemada fue del 15% y el número de focos por cada mil hectáreas casi 5, ambas cifras record absoluto a nivel nacional y europeo.
Los años pasan, desde aquellas primeras acciones e inversiones espectaculares de Romay Becaría a los “planes de puesta en valor” de Alfredo Suárez Canal, y Galicia sigue siendo un lugar de alto riesgo y escasa efectividad en la lucha. El abandono del monte, la falta de limpieza, los imperdonables “despistes”, las rencillas, los intereses urbanísticos, el calor… han servido a los responsables públicos para justificarse año tras año en una batalla en la que perdemos todos. Pero lo inadmisible es que muchos acepten la situación como irreversible y limiten sus políticas a “repartir peonadas” a afines en servicios de “prevención” o a alquilar grandes flotas de todoterreno para “vigilancia y patrullaje”.
Como ocurre con la gestión de residuos, la depuración de las aguas, las emisiones contaminantes a la atmósfera o el aprovechamiento sostenible de recursos naturales, sobra la utilización oportunista de los recursos y el uso como arma política del tema. Sobran monocultivos y falta biodiversidad; La Rioja o Navarra han conseguido reducir espectacularmente la superficie afectada, en zonas de aprovechamiento forestal, implantando masas mixtas.
Por el contrario, faltan muchas cosas: falta educación, sensibilización, concienciación (Galicia encabeza el ranking nacional de fuegos intencionados, un 84 %). Falta la asunción de responsabilidades y cooperación de los gestores de grandes infraestructuras (FENOSA, Red Eléctrica…) origen de muchos fuegos. Falta más tarea policial (sólo se investigan entre el 8 y el 12% de los fuegos). Falta promoción ordenada y responsable de cultivos (buscando la rentabilidad económica, pero también la ambiental). Falta coordinación de medios, tanto de prevención como de extinción (el añorado mando único permanente sigue “enterrado”). Sobran los incendios y los incendiarios y falta eficacia. Mellor, ¡que chova!
