Lunes 08.03.2010
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Galicia » Galicia ambiental| noticias@galiciaambiental.org
La decisión fue y sigue siendo discutida y discutible por la forma, el fondo y hasta los resultados. Pero más allá de esa decisión, que probablemente el nuevo Plan de Residuos de la Xunta pueda mejorar, nos queda una realidad: la ciudad pierde cada día miles de euros por la falta de control sobre el contenido de los contenedores y el uso que de ellos hacen, especialmente, las empresas.
Santiago de Compostela paga a SOGAMA entre un 20 y un 40 % más de lo que pagaría de mejorarse la separación y, por tanto, reducir el peso del contenedor “todo uno”. Más allá de la participación ciudadana en la separación de envases y su depósito en el contenedor amarillo, en el contendor verde o “todo uno”, cada día siguen llegando a la planta toneladas de vidrio y cartón mojado. La falta de contenerización específica (más depósitos de vidrio en las zonas hosteleras y de cartón en las de oficinas, comerciales e industriales) hace que numerosas empresas viertan cada día cantidades ingentes de estos dos materiales de forma inadecuada, lo que lleva pareja una doble consecuencia: la falta de cobro de primas
por reciclaje de Ecovidrio y Ecoembes por su recuperación, y la obligación de pagar a SOGAMA por tratar una basura que no debería llegar al contenedor; una basura que además pasa a ser incinerada o enterrada en un vertedero (ni el vidrio triturado ni los cartones mojados o deteriorados por la materia orgánica son aptos para retornar al circuito de reciclado).
El caso es especialmente grave por la falta de vigilancia municipal sobre el uso que establecimientos industriales hacen de los contenedores, dado que estos están obligados a gestionar y asumir los costes de su recuperación. Uno de los más claros ejemplos lo tenemos en una situación ya denunciada en este diario hace 6 meses y que persiste, según prueba un reportaje fotográfico remitido a Galicia Ambiental: la factoría de fabricación de pan y bollería industrial POT – O Tangueiro, ubicada en A Sionlla, utiliza entre dos y tres veces por semana y desde hace más de dos años (el tiempo que abarca el reportaje fotográfico que lo prueba) los contenedores verdes que se ubican en la carretera Santiago – A Coruña como depósito de cartón. Además de impedir su reciclado, impone a los ciudadanos compostelanos el pago de su tratamiento en SOGAMA, costes por tonelada que se multiplican por 10 en invierno al mojarse el cartón. En este caso la falta de contenedores de cartón en la zona no sirve como disculpa, dado que este tipo de industrias están obligadas a asumir los costes de tratamiento de los residuos generados.
¿Dónde está la tarea de vigilancia, inspección y sanción a infractores por parte del Concello?
