Lunes 27.04.2009
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Galicia » Galicia ambiental| noticias@galiciaambiental.org
Unas veces se refieren a la propia recogida, otras en su descarga en la planta de reciclaje (o lo que es peor en el vertedero). La cuestión se pone de actualidad estos días por la aparición de un demoledor reportaje – denuncia, en un nuevo espacio de televisión.
Los hechos denunciados ocurrieron en Murcia. La cuestión no es ni mucho menos nueva, tampoco en Galicia.
Al mismo tiempo que se desarrollan campañas de sensibilización y educación para la separación en el hogar y depósito de los residuos en el contenedor adecuado, muchos ciudadanos han sido testigos de como los dos contenedores eran recogidos por el mismo camión o, sometidos a seguimiento, se comprobaba como estos hacían primero una ruta (orgánico o todo uno, según el sistema de tratamiento elegido), luego la otra (inorgánico o envases) para acabar en un vertedero mezclados.
Ocurre así, tanto en lugares en que la recogida es municipal, como en otros en que el servicio está privatizado. Es una acción que des-incentiva al ciudadano, aunque se haga por averías puntuales en los camiones o por acumulación de tareas tras un fin de semana o un puente.
A este tipo de situaciones se une la falta de control sobre el uso que algunas empresas (de forma ilícita en la mayoría de los casos, dado que deben contar con gestores propios de residuos industriales) hacen de los contenedores. Ejemplos “sangrantes” son algunos como el denunciado por un lector de El Correo Gallego (con fotografías tomadas a lo largo de un año) de una fábrica de pastelería y pan: POT en Enfesta, Santiago. Allí dos contenedoares, ubicados en la carretera Santiago – A Coruña, son utilizados cada día para el depósito de decenas de kilogramos de cartón (en el que la irresponsable compañía recibe el producto congelado), embalajes que de madrugada son acarreados en furgoneta desde la nave-factoría ubicada en una parcela ligeramente apartada de la carretera nacional. Son miles de kilogramos de cartón anuales, que no entrarán en el circuito de reciclaje y acabarán en un vertedero, una vez recogidos por el camión “todo uno” de la concesionaria del servicio de recogida selectiva. Cartones que, habitualmente mojados, multiplican por cinco su peso y por los que el concello debe pagar a SOGAMA (que, como es lógico, cobra por tonelada tratada) en lugar de cobrar por su reciclaje. ¿Cómo es posible que, tras años de desidia, la inspección del servicio de basuras no haya puesto coto a este y otros ejemplos análogos? Es una claro ejemplo de una situación, en la que las empresas concesionarias del servicio y los concellos deberían ir de la mano en el control de un uso, además de fraudulento, medioambientalmente irresponsable.
