Jueves 26.02.2009
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Galicia » Galicia ambiental| noticias@galiciaambiental.org
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| Los políticos están obligados a dar una solución efectiva a la gestión de residuos en Galicia, tras años en los que han compartido aciertos y errores a partes iguales. El más grave de ellos: hacer uso político de esta cuestión. El más reciente: jugar a se |
¡Pues vale!, también podría ser en el Consorcio Galego de Servicios Sociais, en la TVG, en Aguasde Galicia, en… Si algún departamento o área de gestiónes prácticamente igual, que cuando lo dejó el anterior gobierno popular en manos del bipartito, ese es SOGAMA. Buena parte de las acusaciones realizadas por el diputado Castiñeiras, durante los últimos cuatro años, eran similares a las realizadas por los portavoces de medio ambiente del BNG y el PSOE en los años del “fraguismo”. Más similitudes: el Consello de Contas viene haciendo demoledores informes de la gestión de SOGAMA desde 1999 a 2004 (bipartito y gobierno popular se reparten en similar proporción las responsabilidades de las irregularidades). Otra similitud: el Tribunal de Cuentas investiga los multimillonarios ingresos de alguno de sus directivos (más deantes que de ahora).
Bien está que se investigue, que se sepa la verdad, que se ponga en evidencia cualquier irregularidad, pero no vale poner condiciones o acotar la investigación a la situación actual (vistiéndola de auditoria y convirtiendo en noticia –denuncia su inicio); no vale, dado que esa situación actual está determinada en gran parte por la heredada. SOGAMA nació con los primeros años del gobierno popular de Manuel Fraga (precisamente en el seno de la Consellería de Política Territorial a la que ahora retorna), enfrentada a los demás sistemas de gestión y tratamiento, conscientes sus promotores de que (sin otra instalación similar en el sur de Galicia) en pocos años se vería desbordada en su capacidad de gestión. Con Carlos del Álamo al frente de la Consellería y Luis Mingo como Presidente se acuñó el “conmigo o contra mi” frente a las demás instalaciones o modelos de gestión y se evitó cualquier tipo de colaboración.
Ahora que para algunos está de “moda” el uso de la palabra sostenibilidad, el gobierno entrante y los políticos de la oposición deberían reflexionar serenamente sobre una cuestión: el medio ambiente, pero muy particularmente la gestión de los residuos y la calidad de las aguas, el país no puede resistir por más tiempo la situación calamitosa en la que se encuentran. Es necesario acordar, negociar, escuchar a las organizaciones ambientalistas y rurales, articular sistemas efectivos de gestión y, sobre todo, aunar esfuerzos. Nadie sobra, nada sobra, sólo las medias verdades y la demagogia política.
