Jueves 26.02.2009
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Galicia » Galicia ambiental| noticias@galiciaambiental.org
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| El descontrolado crecimiento de la población a orillas de la Ría de O Burgo y la falta de control de las actividades industriales en sus márgenes, ha llevado al estuario coruñés a un punto de difícil retorno en materia ambiental. |
La frase la utilizaba recientemente el Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores de A Coruña, en una entrevista en Correo TV, para referirse a este lugar: sus fondos están cubiertos de una capa de fango en la que predominan toda suerte de elementos orgánicos de procedencia industrial y humana: ¡mierda, hablando en plata!
El Conselleiro de Medio Ambiente había anunciado a bombo y platillo que a finales del pasado año estarían erradicados los vertidos de este tipo a las aguas de la ría coruñesa: nada más lejos de la realidad. Esta misma semana se registraba un escape de amoníaco, pero los últimos meses ha sido una constante la imagen de “hilos” de agua contaminada, procedente de urbanizaciones del entorno de la ría y, por tanto, de responsabilidad de los ayuntamientos de A Coruña, Culleredo, Cambre y Oleiros. Son vertidos continuados a una ría que sigue cerrada al marisqueo desde hace dos años (si, han leído bien: dos años) por la pésima calidad de sus aguas y el riesgo que la comercialización de sus productos marisqueros supondría para la salud humana (lo que no ha desaparecido es el furtivismo que un grupo de desalmados practica día sí, día también).
Sus corporaciones municipales son los primeros responsables de esta situación por la permisividad en la construcción de urbanizaciones sin los necesarios servicios y redes de saneamiento (la falta de control y sanción a constructores y promotores, cuando han hecho uso de canalizaciones de pluviales para evacuar las aguas residuales, es sólo un ejemplo). A ello se une la pésima gestión ambiental realizada por empresas como la química CROS (y sus todavía no descontaminados suelos e instalaciones), la aceitera BUNGE (y sus permanentes y persistentes vertidos directos a la ría) o el matadero FRICOSA (y sus tardías obras de la estación de pre-tratamiento y depuración y conexión a la red de saneamiento).
La Cofradía de A Coruña presentaba ayer una denuncia ante la Unión Europea por los continuados vertidos contaminantes, se busca así que la Comisión abra expediente y “obligue” al estado español a poner fin a esta situación. Es lamentable que se haya llegado a esta situación en la que comparten responsabilidades Estado, Xunta y los cuatro Ayuntamientos limítrofes con el estuario coruñés.
