Viernes 19.03.2010
| Actualizado 14.54
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| María Debén FOTO: Gallego |
"El tiempo de la mujer nunca tuvo valor desde una perspectiva económica, pero con los bancos de tiempo, una hora de trabajo femenino puede ser permutada por servicios altamente valorados en el mercado. Una hora limpiando en casa vale igual que una hora de clase de inglés. Se hace visible el tiempo y el trabajo de las mujeres". Con este argumento, María Debén, delegada provincial de la Consellería de Traballo en A Coruña y una de las responsables del proyecto de lei do traballo en igualdade das mulleres de Galicia, defiende la regulación de los bancos de tiempo, y que esta iniciativa sea utilizada por la Xunta para facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar.
El Consello Económico e Social no opina lo mismo, y en su dictamen sobre el borrador de la ley proponía la retirada de esta iniciativa, pues entiende que "la política de conciliación y de inserción laboral no puede sustentarse en el voluntariado". Para María Debén, en cambio, "los bancos de tiempo no son una forma de voluntariado, son sobre todo ciudadanía".
Insiste en que esta iniciativa, que lleva años en marcha en otros países, como por ejemplo Portugal, no sólo permite el intercambio de servicios o productos, sino que además ayuda a la integración y a reforzar el sentimiento de pertenencia a la comunidad, en un mundo tan individualista como el actual.
Debén explica que no sólo las mujeres son socias de los bancos de tiempo. Gente mayor que quiere seguir siendo útil y jóvenes que desean poner en práctica sus conocimientos pueden encontrar en estos programas una vía para realizarse.
También comenta que en las experiencias que conoce "hay más oferta de servicios que demanda" .