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[Noticia 1 de 1] Galicia » Sucesos - Tribunales

pesadilla de la joven peluquera de Arcade

Ana María Ríos : "Existió un momento en el que creí que me iban a violar y matar"

27.10.2006  "Cuando más miedo pasé fue cuando me llevaron desde el aeropuerto a una revisión médica en Cancún, acompañada de dos policías; estaba segura de que me iba a pasar algo malo // "Violaron absolutamente todos mis derechos cuando me detuvieron antes de embarcar"

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ÁNGEL ORGAZ • SANTIAGO

Ana María Ríos FOTO: ECG
Ana María Ríos
FOTO: ECG

Ana María Ríos Bemposta nos recibía en el portal de su piso en Arcade a las diez de la mañana. Después de muchos días de temporal, riadas y vientos atemporalados, durante algunos momentos de la mañana de ayer lucía el sol, un sol radiante que anunciaba nuevos y buenos tiempos, al menos para esta recién casada.

- ¿Se ha reincorporado ya al trabajo?

- No, y creo que aún tardaré algunos días. Mi trabajo en la peluquería se desarrolla entre cuatro paredes y lo que menos me apetece en estos momentos es encerrarme.

- ¿Cómo se encuentra psicológicamente?

­- Me encuentro bien. No he tenido pesadillas. Bueno, hasta ayer por la tarde, cuando me eché una pequeña siesta y creo que las soñé todas juntas. Lo peor de todo fue el disgusto de mis padres y pensar que yo estaba allí y ellos sufriendo aquí sin saber qué pasaba. Mi padre es el que peor lo ha pasado, me consta. Lo pasó mal, mal, mal... Incluso ni era casi capaz de hablar conmigo por teléfono cuando le llamaba.

- ¿Ha pensado en acudir a un psicólogo tras esta vivencia?

- Sí, voy a ir a un psicólogo. Ya me lo recomendaron antes de marcharme de México. Aunque ahora me encuentro bien, sé que en el subconsciente pueden quedar secuelas. De todas formas, soy una persona que piensa y racionaliza de forma muy práctica. Lo que pasó, pasó, y ya está, ahí se acabó la historia.

- ¿Cuáles fueron los momentos más duros o dramáticos de esa pesadilla vivida en Cancún?

- En el aeropuerto fue donde peor me trataron, como si fuera una terrorista desde el primer momento. Si hubo maltrato, desde luego fue allí, donde hubo una violación constante de todos mis derechos. Incluso ni me facilitaron el teléfono del Consulado español, tuvo que conseguirlo mi marido.

- ¿Pasó miedo en alguna ocasión?

- Sí, sin duda, mucho, pero que mucho miedo. Fue después de que me anunciaran en el aeropuerto que estaba detenida. Me tenían que hacer un reconocimiento médico para comprobar que no tenía lesiones previas. Y como en esas instalaciones no había ningún facultativo, me tuvieron que llevar a Cancún. Me subieron a un coche con dos policías y una empleada de una agencia Pullmantur. El coche circulaba por carreteras sin ninguna edificación y completamente a oscuras. En ese momento estaba convencida de que me iban a llevar a cualquier esquina, me iba a violar y después matar. Lo tenía clarísimo, desde el principio.

- ¿Podría recordar, una vez más, qué ocurrió en el aeropuerto, cómo comenzó la pesadilla?

- Sí, claro que sí. Mire, todo era normal. Estábamos en la cola de facturación de equipajes. Había mucha gente (creo que en el avión íbamos a viajar 395 personas). Cuando subí la maleta a la cinta del mostrador para pesarla, cayó algo al suelo. La señorita se agachó a recogerla y dijo que era una bala. Yo no tenía ni idea de que había caído de mi maleta; aún lo dudo. Además, no sé cómo pudo salir de mi equipaje si la cremallera de mi maleta estaba cerrada, la del bolsillo delantero, donde en ningún momento noté abultamiento alguno. Y yo pensaba que estando todos tan armados hasta los dientes como están allí (hasta los joyeros llevan dentro de sus tiendas chalecos antibalas), que se le podía haber caído a cualquiera de ellos.

- ¿Qué pensó cuando oyó su nombre por la megafonía?

- Como soy tan despistada para algunas cosas, lo primero que se me vino a la cabeza es que había perdido la cartera, el pasaporte o cualquier otra cosa.

- ¿Qué fue lo que más le dolió?

- Las mentiras, las mentiras continuadas; mentiras en el aeropuerto, mentiras en la Procuraduría General de la República (PGR). Era una mentira tras otra, de una manera increíble. Cuando ya me llevaron al calabozo de la PGR le dijeron a mi marido que no pasaba nada; no le indicaron que yo estaba en una celda. Supóngase la impresión que se llevó a la mañana siguiente cuando me vio entre las rejas. Siguieron mintiendo; cuando pregunté por mi marido, me dijeron que se había marchado. No dudé en ningún momento de que eso no era verdad. Creo que fue entonces cuando Marcos, mi esposo, llamó por segunda ver al cónsul honorario de España en Cancún, Javier Marañón, quien ya es de la familia, y se vino para la Procuraduría a las cinco de la mañana.

- ¿Alguna duda?

- Ya pocas. Antes dudaba con más fuerza sobre dónde podían haberme metido la munición. Hoy casi estoy completamente segura de que fue en el aeropuerto. Ni tan siquiera la maleta la abrieron en mi presencia, nunca vi las balas ni el detonador, más que en fotografía.

- ¿Y cuando fue a la cárcel...?

- En ese momento pensé que me iban a pegar hasta dejarme sin sentido. En mi cabeza imaginé lo que todos hemos visto en las películas. Pero yo estaba muy protegida en la enfermería de la prisión municipal de Cancún, y no tuve problemas. Otra cosa muy distinta habría sido que hubiera estado en una celda... no sé.

- ¿Qué ayudas tuvo allí?

- El director de la cárcel se portó muy bien conmigo, pero estoy segura de que fue gracias a las gestiones diplomáticas del Gobierno español. Me pidió que le contara lo que me había pasado, y aún recuerdo su cara de asombro e incredulidad. Él también fue el que me dijo que iba a venir mi madre, me dio una gran alegría, y nos permitió estar juntas en la enfermería por las noches. Aunque era muy incómodo y desordenado, al menos nos teníamos la una a la otra. Ya era otra cosa.

- Se ha comentado mucho su extrema delgadez...

- Ya me lo han dicho. Yo siempre he sido muy delgada, pero no tanto. Los 15 días que estuve con problemas en Cancún no comí casi nada. No me vale nada de la ropa que tengo. Pero si lo que se pregunta la gente es si he estado enferma o si he tenido anorexia, la repuesta es no. No he tenido ninguna enfermedad. Pero sí que no me he pesado; reconozco que me da miedo subirme a la báscula.

- ¿Quiere volver a viajar?

- Por supuesto. Me encanta viajar. De hecho nos ha llamado una asociación de Canarias para invitarnos a pasar una segunda luna de miel en las islas, y estoy deseando ir. También ayer nos llamaron de Pullmantur para invitarnos a viajar a donde queramos.

- ¿Y a dónde quiere ir?

- A Italia, quiero ir a Italia. También quería ir allí de viaje de novios. Pero necesitaba descansar, ya que llevo nueve años sin unas vacaciones en condiciones.

- ¿Volverá a Cancún?

- Con el tiempo, pienso que sí. Sólo por la gente que he dejado allí, como yo digo, mis tres mosqueteros (el cónsul honorario, Javier Marañón; el cónsul general de España, Herminio Morales, y el agregado de Asuntos Internos de la Embajada española, Jesús Espigales). Sólo por ellos merece la pena regresar.

- ¿Quiere tener hijos?

- Sí, uno... bueno, no. No lo sé, por ahora no me lo planteó. Mi marido sí, por él ahora mismo.

- ¿Está agradecida?

- Sí, además de a mis mosqueteros, al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño; a Santiago Gómez-Reino, al alcalde de Pontevedra, a Raimundo González y al alcalde de Soutomaior. Su apoyo ha sido incondicional, incansable. Estoy muy agradecida a todos.

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