Domingo 08.02.2009
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| Los ataúdes de Julia dos Ramos y Álvaro en Queirugás. En el recuadro, Rodrigo llorando en el entierro FOTO: ATLÁNTICO/ROSA VEIGA |
Agentes adscritos al Grupo de Homicidios de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) Central detuvieron a las 21.30 horas del martes a Rodrigo Barrio dos Ramos como presunto autor del asesinato de sus padres, el burgalés Salvador Crisanto Barrio y la gallega Julia dos Ramos, y su hermano Álvaro, de 53, 47 y 12 años, respectivamente.
El supuesto parricida, que fue arrestado en el entorno de la Universidad Laboral de Ourense, donde cursaba estudios, se puso en contacto con su tutor en el Centro Residencial Docente en el que vivía durante la semana para comunicarle que debía salir para atender a unos policías que se habían desplazado desde Madrid y ya no regresó.
De hecho, fuentes consultadas por este diario precisaron que, tras su detención, Rodrigo Barrio fue trasladado a Burgos, donde se produjo el triple asesinato, y ya compareció ante Juzgado de Instrucción número 2, aunque a partir de ahora se le aplicará la Ley del Menor, ya que sólo tenía 16 años cuando presuntamente mató a sus padres y hermano, la madrugada del 7 de junio de 2004.
Salvador Crisanto Barrio, Julia dos Ramos y su hijo Álvaro fueron encontrados muertos y salvajemente acuchillados por unos familiares que, extrañados de que no dieran señales de vida, acudieron a su domicilio, sito en el quinto piso de un edificio de la calle Jesús María Ordoño. Salvador estaba bajo la mesa de la cocina y su cuerpo presentaba 50 puñaladas; Julia, que fue localizada en el dormitorio conyugal, estaba degollada y había sufrido 17 heridas de arma blanca, y Álvaro, el último en morir, yacía en un pasillo tras ser acuchillado en 32 ocasiones. La vivienda era un auténtico mar de sangre.
La Policía burgalesa rastreó el piso y pudo determinar que el criminal, que accedió a la casa sin forzar la puerta blindada de la misma, había utilizado guantes para no dejar huellas dactilares, aunque no pudo evitar que sus pisadas quedaran marcadas en el suelo y en una de las puertas de la vivienda derribada de una patada, concretamente la de la habitación en la que se había escondido, bajo una cama, el pequeño Álvaro.
Las marcas correspondían a unas zapatillas Dunlop del número 42 y, según algunas fuentes, condujeron, tres años después, a los especialistas de la Policía hasta el presunto autor del salvaje parricidio.
El único que se salvó de la matanza fue el ahora detenido y presunto autor de los hechos, que, supuestamente, apenas unas horas antes había ingresado en el internado que tienen los hermanos gabrielistas en La Aguilera, en Aranda de Duero. Esto es lo que se creía inicialmente, pues su padre lo había llevado, como hacía habitualmente, a la estación de autobuses de Burgos.
Rodrigo Barrio fijó su residencia en Galicia, concretamente en Queirugás (Verín), donde vive una hermana de su madre, tras producirse los hechos, y también cursó estudios en el Instituto Taboada Chivite.
Tras las huellas de Golpe y Méndez Caride
Efectivos del Grupo de Homicidios se desplazaron el pasado abril a Galicia y detuvieron a cuatro personas presuntamente vinculadas a la desaparición y presunto asesinato de la pareja formada por Francisco Fernández Golpe y María Victoria Méndez Caride, dos vigueses que fueron vistos por última vez el 3 de diciembre de 2004 y cuyo coche, un Golf, apareció tres días después, calcinado y tiroteado, en un paraje del monte A Risca. Los especialistas de la Policía estuvieron en diciembre de 2006 en el escenario en el que se localizó el vehículo y obtuvieron un rastro que los condujo hasta Portugal, y más concretamente hasta un individuo presuntamente relacionado con el tráfico de drogas que mantenía ciertos vínculos con los desaparecidos. Finalmente, esta laboriosa investigación cristalizó en la detención de cuatro personas que, al igual que un sujeto que se entregó voluntariamente, quedaron en libertad, aunque con la obligación de comparecer en el juzgado cada quince días, tras prestar declaración ante la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Vigo. Esta intervención de los agentes de la UDEV también derivó en la comparecencia en los juzgados de Manuel Mariño y Manuel Salgado, comisario y jefe de la Policía Judicial de Vigo, por la presunta filtración a los medios de comunicación de información relativa a esta intervención .
Un cadáver en una cuneta de O Rosal
El Grupo de Homicidios sigue investigando las circunstancias en las que se produjo la muerte de Déborah Fernández. Esta joven viguesa desapareció el 30 de abril de 2002 y su cadáver fue localizado una semana después en una cuneta de O Rosal.
Dos impactos en un garaje de Vigo
Estos especialistas de la Policía también asumieron la investigación de la muerte del vigués Manuel Salgado, un vigués que, el 2 de abril de 2004, recibió dos impactos de bala después de aparcar su coche en un garaje de la calle Rosalía de Castro.
Llamada de móvil desde Bertamiráns
Efectivos del mismo grupo trabajaron para esclarecer la desaparición del arousano Fernando Caldas, presuntamente secuestrado el 16 de julio de 2004 en Bertamiráns (avisó por móvil). Creen que el joven está muerto y que los autores ya están en la cárcel.
Una compostelana en las agendas
La desaparición de María José Arcos también sigue latiendo en las agendas de estos policías de elite. La joven compostelana fue vista por última vez el 15 de agosto de 1996 y su coche fue localizado después en las inmediaciones del faro de Corrubedo.
Ropas de mujer en una zona boscosa
La familia de Aurora Mancebo Leiros sigue esperando noticias de este grupo. Su agonía comenzó el 27 de febrero de 2004, fecha en la que su hija desapareció en Tarragona. La Policía encontró sus ropas, unos días más tarde, en una zona boscosa próxima a su domicilio .
Pedía resultados
Barrio dos Ramos asistió al entierro de sus padres y hermano, durante el que sufrió una crisis nerviosa, e incluso participó en una concentración que se celebró el 3 de junio de 2005 en Burgos para reclamar detenciones .
