Martes 14.04.2009
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| El pianista de jazz santiagués Abe Rábade, que en breve editará su primer disco a piano solo FOTO: Gallego |
Abe Rábade (Santiago de Compostela, 1977) tiene muchas cosas que discurren por su cabeza. Con una filosofía musical abierta a todas las influencias, sobre las ocho octavas de su medio preferido, el piano, se suceden a partes iguales la fuerza de Jimi Hendrix, Camarón o
John Coltrane. Utiliza calificativos con rigor, dice estar harto de ser políticamente correcto y se define como nostálgico del CD y del vinilo, pero defiende el jazz a ultranza, con argumentos, e incluso cree que el propio Bach sería un gran músico de este estilo si estuviese entre nosotros.
_ Hay una idea que hace tiempo que seducía a Abe Rábade: componer para piano solo
_Sí, y ahora va para adelante de una manera muy casual. No se trata de un disco hecho a propósito, tras la combinación del anterior espectáculo de piano e ilusionismo amplié repertorio para un instrumento solo, a ello se une un encargo hecho por la Universidad para conmemorar el año Rodríguez Cadarso, y con todo ello decidí afrontar ahora este proyecto con Karonte Records.
– Musicalmente ¿En qué se diferencia de proyectos anteriores?
– Sobre todo por su carácter heterogéneo, como una pequeña recopilación de varios proyectos con la visión de pianista puro y no rechazo el hacer en un futuro concebido en solitario desde el primer momento. El componente de improvisación es enormemente amplio. Hay que pensar que si al jazz le quitas eso, queda cojo. Concretamente hay un tema que se llama Azar, que es una improvisación pura, no había nada escrito antes de ponerse a grabar.
– Porto, 18 de julio 2009: Un proyecto que nos lleva al mítico 1959 ¿En qué va a consistir?
– Es un proyecto llamado Kind steps compartido con el productor y músico portugués Mario Barreiros. Él me hizo reflexionar sobre la importancia de ese año 1959, con grabaciones emblemáticas de Duke Ellington (Anatomía de un asesinato), John Coltrane (Giant Steps); Miles Davis (Kind of blue) o Charlie Mingus (Mingus Dynasty) Y se le ocurrió hacerle un tributo respetando todo al máximo pero dando un toque de 2009. Estoy impaciente por el estreno del 18 de julio en Oporto. Intervendrán músicos como Perico Sanbeat, Jesús Santandreu, Carlos Barreto y Ben Van Gelder, todo un lujo.
– Qué bonito sería traerlo a Galicia ¿no?.
– Cierto. Creo que hay posibilidades, quizás el próximo año.
– A ver, si es verdad que el jazz gallego tiene mimbres ¿Por qué no se da hecho el cesto?
– En primer lugar, lo primero que hace falta es la voluntad de que hay que caminar juntos en la misma dirección y un apoyo institucional claro y ahondar en que aquí se hace jazz de calidad, que no está naciendo.
– Y la línea a seguir ¿Cuál es?
– Hacen falta años. Si queremos tener un modelo para las generaciones venideras de músicos en este país y para facilitarles las cosas, intentar ayudar a que las instituciones entiendan que hay que apostar por esto de una manera que no sea tan alienante con grandes figuras que a veces sólo tienen nombre. Y que el emergente jazz gallego, que hoy en día lo hay y tocado por gente muy joven que no tenga espacios. Que los programadores se den cuenta que aquí se hace música de mucha calidad y que hay que apoyarla. Y si reflexionamos sobre esos aspectos, podremos ver en un plazo de diez años cosas que apunten en una muy buena dirección.
– ¿Qué papel juega la divulgación?
– Me gustaría que hubiese algún medio que apostase claramente por los músicos de jazz que trabajan aquí. Hay talento para dar y tomar. Hay una lista interminable. Es un llamamiento a que no vivamos en un país tan alienado: que todo lo de fuera es lo mejor. Deberíamos tirar al modelo francés: a reivindicar lo hecho aquí.
– En su carrera, usted ha apostado por el eclecticismo como una de las bases de su trayectoria
– El río acaba barriendo todo. Yo creo que en el fondo, una carrera musical, o una carrera artística, se trata de eso, de no negar ninguna influencia que puedas tener y en vez de obsesionarse por una experiencia todo se va a ver reflejado. Y en ese eclecticismo esta la capacidad. No obcecarse con un solo hilo o un solo canal es fundamental. Es más, uno de mis músico favoritos del siglo XX es Jimi Hendrix, otro es camarón, otro John Coltrane y otro Keith Jarret. La energía que desprende cada uno de ellos es muy parecida si eres capaz de abstraerte de sus estilos.
– ¿Y cuál es su opinión sobre las enseñanzas musicales actuales?
– Yo creo que en un sistema educativo musical no se puede pretender estar completamente de espaldas a la música que se está haciendo hoy en día. O por lo menos a la de los últimos cien años, jazz, música clásica contemporánea, soul, pop o rock, Creo que debería haber una reforma fuerte, que en parte está comenzando incorporando la especialidad de jazz al conservatorio o de folk pero aún hay mucho trabajo por hacer. Diría más, yo estoy convencido de que si Bach viviese en este siglo sería músico de jazz.
– ¿A su juicio, por dónde habría que empezar?
– Mientras los clásicos sigan manteniendo esa actitud que dice que "la música somos nosotros", no hay nada que hacer. El resto es música de segunda categoría. En el fondo, es una actitud absolutamente desinformada, pero que conste que hay muchos músicos de jazz que tienen el mismo o complejo de superioridad con el pop o el rock.
n ffranjo@elcorreogallego.es
"Estamos cada uno a lo nuestro"
El pianista compostelano habla sin pelos en la lengua sobre la situación que, a su juicio, vive el sector en la actualidad: "Ocurre que desde el colectivo de músicos estamos cada uno a lo nuestro. Cuando se quiere hacer algo importante para el jazz gallego como fue la oficialización de los estudios de jazz en Galicia en el conservatorio de A Coruña fue un clarísimo ejemplo de cómo un pequeño grupo de gente quiso sacar ventaja de esta historia. Dicho claramente, se amañó una convocatoria oficial de la Xunta. Tengo gente a la que valoro y respeto dando clase allí como es el profesor de guitarra Marcelino Galán al cual salvo de la quema, el resto de ellos, tuvieron una manera de proceder que ellos sabrán a dónde les lleva moralmente y profesionalmente.
¿Perspectivas de futuro?
_Eso hizo mucho daño, porque se hizo una auténtica chapuza sin el consenso de la mayoría de los músicos que nos dedicamos que nos dedicamos a hacer jazz. Y lo digo abiertamente porque ni me presente, ni me presentaría nunca, aunque la hiciesen aquí, pero lo que si me importa es que eso no se haga bien. Aparte de esto, que caerá por su propio peso, los músicos estamos desunidos, en ese sentido la plataforma Au Vivo tiene mucho que decir: intentar crear vínculos fuertes entre gente con sensibilidad afín para que, de una vez por todas haya una plataforma para los músicos gallegos .
