Lunes 22.03.2010
| Actualizado 12.16
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| Belén Prado Sanjurjo FOTO: Alberto Carrasco |
Demuestra la tenacidad que confiere la tierra a quienes saben pegarse a ella. Heredó de su padre la capacidad de superación; de su madre, el privilegio de la serenidad. Esta ourensana del 68 mantiene una sonrisa eternamente joven y una apuesta decidida por la sinceridad. Su diálogo no es improvisado. Tiene un discurso contundente y sólido, bien apuntalado. Sus formas y gestos parecen formar parte del mobiliario minimalista y de la sobriedad de su despacho, aunque todo ello se queda en una primera impresión que se desvanece a medida que progresa en su conversación cuajada de matices.
Tiene un decir pausado que envuelve en un tono de intimidad. La estridencia se le queda lejos… muy lejos… Y es que esta mujer domina el arte de la cercanía, ése que consolida la confianza. Quizá por ello, Belén Prado no admite ser juzgada por el mero hecho de ser mujer, sino por ser ella misma.
Tras más de dos horas de conversación, se me viene a la cabeza que Joan Manuel Serrat supo definir hace muchos años a las mujeres de su especie:
"Es menuda como un soplo y tiene el pelo marrón, y una aire entre tierno triste… como un gorrión…".
Me cuentan que vive rodeada de amigos que no la olvidan, que le recuerdan permanentemente el sentir de la tierra que tuvo que dejar por un periplo profesional cargado de Bruselas y Madrid. Le gusta la política eficaz que se hace desde la profundidad y el trabajo en silencio, un silencio que hoy ha aceptado romper para contarnos lo que le gusta:
"… y no le vende al alpiste su color ni su canción, le gusta volar bajito… como un gorrión…".
Apasionada y realizada como mujer, no huye de compromisos ni renuncia a sus ideales arraigados desde la niñez:
"… y le da pena el canario, pero no teme al halcón, por ahí busca su lechuga… como un gorrión…".
Me habla con coherencia, con la fortaleza del convencimiento y con la claridad de quien domina la profunda reflexión… Pero no levanta la mirada de la mesa cuando me habla… yo noto que no es esquivamiento, sino timidez…
"La timidez es algo innato en mí pero, poco a poco, lo voy superando. Siempre me ha gustado pasar desapercibida. Creo que en eso radica el verdadero sentido de mi timidez".
– Me cuentan, quienes te conocen, que eres una trabajadora impenitente…
– Me gusta trabajar en silencio, poco a poco, como las hormiguitas. No me gusta nada destacar, aunque he tenido y tengo responsabilidades que me lo ponen difícil.– Así que la viceconsejera de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid es una mujer tímida que gusta ir ‘a modiño…’.
– Para hacer las cosas bien, hay que desterrar la precipitación, la improvisación y la superficialidad. Pues sí, es un buen término: ir a modiño.
– También me dicen que no eres conflictiva pese a tu fuerte personalidad… ¿Una mujer con ese perfil no lo ha tenido más difícil de la cuenta en política?– No, para nada… He sido muy afortunada por nacer en la familia en la que he nacido. Desde pequeña me enseñaron a tener una visión de la vida muy realista y a afrontarla desde unos valores firmes que me han enseñado a superarme día a día. Me exijo mucho.
– Pero… ¿y esas zancadillas que siegan el trigo en política?
– En mi trabajo las zancadillas están a la orden del día, pero una cuenta con eso. De todas formas, he de aclararte que yo, personalmente, no he recibido muchas.
– Gallega afortunada, entonces….
– Pues sí, gallega hasta el alma y afortunada, muy afortunada, en la vida. No he tenido una vida especialmente difícil, simplemente que, quizás, desde una edad joven he ocupado cargos de mucha responsabilidad que me han exigido estar un poquito a la defensiva.
– ¿Qué te falta y qué te sobra en la vida?
– La verdad, no me lo he planteado. Vivo el día a día. Me falta dedicar más tiempo a mi vida personal. Me encanta lo que hago y me involucro.
– Esa fama tienes: de involucrarte "demasiado".
– No sé hacer las cosas a medias.
– Pero la amistad es un terreno que hay que regar permanentemente…
– En ese terreno me considero una persona muy afortunada. Recibo el cariño de mis amigos incluso cuando estoy fuera. Ahora que estoy en Madrid, me llama mucha gente de Galicia y, en el fondo, eso da mucha satisfacción. Saber que realizas tu trabajo sin cicatería de tiempo y tus amigos te siguen valorando.
– ¿Te beneficiaste de la cuota femenina?
– Las cuotas no favorecen a la mujer. En esta vida uno tiene que llegar si vale, si no, se tiene que dedicar a otra cosa. Que una mujer ocupe una posición social por el hecho de ser mujer es la mayor discriminación. Las mujeres no somos especies a proteger, lo único que pedimos es que se nos deje ser nosotras mismas y no seamos juzgadas exclusivamente por poder hacer lo que hacen los hombres.
– ¿Queda mucho para eso que se llama "igualdad" entre hombres y mujeres?
– Hablamos de algo que debería estar totalmente superado, pero por desgracia no lo está en nuestro país. La igualdad llegará el día en el que no se hable de estos temas.
– ¿Galicia es un hombre o una mujer?
– Es mujer…
– Y si Galicia es una mujer, si tradicionalmente los gallegos fueron educados por sus madres… ¿por qué en Galicia nunca llegó a mandar la mujer?
– Las mujeres en Galicia hemos ostentado responsabilidad siempre. Llevamos casa, familia y profesión... Esto para mí nos hace empresarias… incluso en aquella época en que sólo nos ocupábamos del hogar.
– Pero convendrás en que el proceso ha sido y es lento…
– Tradicionalmente sí ha sido más lento que en otros países o regiones españolas. Quizás ahora es cuando esa incorporación comienza a notarse más. No obstante, este es un fenómeno de hace ya más de una década.
– ¿La negra sombra que describiese Rosalía sigue pesando injustamente en el juicio de un pueblo?
– Los gallegos no damos importancia a lo que hacemos. Nos gusta ir despacito, a modiño... Somos un pueblo generoso que se preocupa de los demás más que de uno mismo. La Galicia de hoy es una Galicia moderna, que se mueve, abierta, que ha liderado proyectos empresariales muy importantes. Hemos comenzado a creer más en nosotros mismos.
– La modernización de Galicia en cuanto a infraestructuras es evidente. Hace apenas quince años Galicia ni siquiera tenía una columna vertebral. Hoy en día puede presumir de una gran red viaria, un excelente plan de puertos, un desarrollo tecnológico admirable y una gran capacidad de producción de energías alternativas, pero... ¿sigue pendiente la reforma social en Galicia?
– En mi opinión sigue pendiente. Nos falta ese sentido de colectividad y una mayor implicación del sector empresarial. Esa revolución social es necesaria, aunque tiene que nacer desde el consenso de todos los sectores: social, sindical, empresarial e institucional.
– ¿No te da miedo que, estando en política, conozcan tu currículum y te mate la envidia de algunos de tus compañeros?
– Cuando uno trabaja en política ha de tener las espaldas bien anchas. La verdad es que al principio todo te afecta... Afortunadamente yo tengo la conciencia muy tranquila, duermo poco, pero bien. Creo que soy una persona exigente y recta, por tanto la envidia es algo que no me preocupa.
– ¿Te inquietan las críticas?
– Más que las críticas, que se espere de mí lo que yo no sea capaz de dar.
– Mi amigo el almirante González Aller dice que cuanto más gallego le dejan ser, más español se siente...
– Una excelente frase que va bastante más allá de lo que puede parecer. Me parece muy oportuna para estos tiempos en que, lamentablemente, empezamos a vivir en Galicia el intento de sancionar temas como el huso horario o la lengua en la que los profesores deben impartir sus clases. Algunos parecen interesados en reescribir la historia.
– Perteneces a esa tercera generación de tu partido que, me da la impresión, sigue a las puertas de llegar por la obstinación de mantenerse la segunda fuera de plazo...
– No sé si te entiendo bien lo que quieres decir...
– Pues que el ‘fraguismo’ supo dar paso al ‘aznarismo’, pero que éste no está sabiendo dar paso a la tercera generación…
– En el partido están y tienen que estar representadas todas las generaciones. No entiendo un partido que pueda prescindir de una persona como es don Manuel Fraga...
– Ten cuidado o pasarás a formar parte de los ‘temidos’ fraguistas…
– Es que soy fraguista. Estoy de acuerdo con su figura y con su coherencia. Siempre le fui leal. La lealtad es fundamental en la vida, en el trabajo, en la amistad…
– Hablando de ‘fraguistas’… Algunos volvieron a acordarse de Loyola de Palacio cuando nos dejó…
– Creo que no fuimos justos del todo con personas como Loyola de Palacio.
– ¿Qué le pides a tu partido?
– Mayor participación de las mujeres, mayor sensibilidad hacia los problemas que constituyen lo cotidiano y contar más con los afiliados...
– Defíneme un poco más lo que llamas "lo cotidiano".
– Luchar juntos por la credibilidad, por la acreditación de la clase política, que está injustamente denostada hoy en día.
– Lo imprescindible para trabajar en política...
– Mantener la ilusión y una gran parte de la ingenuidad.
– ¿A cuántos has tenido que parar en seco por ‘tomarte la matrícula cambiada’?
– A unos cuantos...
– ¿Cómo los paras?
– De frente y por derecho...
– ¿Qué opinión te merece la ciudadanía?
– Es mucho más inteligente de lo que a veces pretendemos hacer ver. Creo que la ciudadanía es sensata y muy generosa con los políticos que gestionamos la Administración. No pretenden de nosotros grandes cosas…
– ¿Qué le piden al político?
– Que apliquemos el sentido común y creo que, en materia social y sanitaria, es la hora de aplicarlo.
– ¿Qué heredaste de tu padre?
– El saber que en la vida todo se puede lograr con esfuerzo, trabajo e ilusión.
– ¿Y de tu madre?
– La importancia de decir siempre la verdad. No tener miedo a nada. Mantener siempre la capacidad de superación.
– Hablas y escribes castellano, gallego, francés, inglés y portugués. Eres licenciada en Derecho con sobresaliente, licenciada en Jurídico Empresarial con sobresaliente, gestor administrativo, agente corredor de seguros, máster en Derecho comunitario por el Colegio de Europa y administrador de fincas… ¿Estás vacunada contra el paro?
– No lo creas. Yo estuve apuntada al paro, confieso que por poco tiempo. He tenido y tengo personas cercanas que padecen el desempleo. Éste no es un fenómeno que me sea, personalmente, ajeno. Creo que es importante tener los pies en la tierra.
Nuestra conversación concluye… intensa y cuajada, desbordante. Ni una duda, ni un segundo para la incoherencia. Esta ourensana parece no saber del titubeo… Me despido de ella y me vuelve Serrat a la cabeza… con su estribillo: "… pajarillo pardo, en la carrera de San Bernardo, quedó tu nido seco y vacío… quizá algún niño ya lo robó…".
"Sin duda Serrat –me apunta– ha sabido cantar y contar como pocos la sociedad catalana… mi casa es Galicia".