Martes 17.06.2008
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El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, no quiso ayer "prejuzgar" qué ocurrirá con los crucifijos en las aulas y ha remitido a una Ley de Libertad de Religiosa, que respetará profundamente la Constitución y se elaborará buscando el máximo consenso posible.
Gabilondo dijo ayer que la proposición no de ley aprobada el pasado miércoles en la Comisión de Educación del Congreso insta al Gobierno a promover una Ley de Libertad Religiosa que reconozca el artículo 16 de la Constitución, que establece que España es un Estado aconfesional y que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad.
El anteproyecto de modificación de la ley de libertad religiosa abordará la cuestión de los símbolos religiosos y avanzará en la laicidad del Estado, según anunció ayer la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
"Sobra objetivamente"
Por su parte, el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, defendió ayer el valor histórico de la "cruz", pero, "evidentemente", eso no significa "que con los símbolos religiosos se deba molestar a quien esos símbolos le puedan hacer daño". El ex presidente del Congreso de los Diputados y uno de los "padres de la Constitución" de 1978, Gregorio Peces Barba, consideró por su parte que los símbolos religiosos de los centros educativos "no son algo que dañe, pero es algo que sobra objetivamente".
El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, también terció en el debate sobre los crucifijos y se mostró partidario de retirar los crucifijos tanto de las escuelas públicas como de los centros "privados y concertados", ya que, según dijo, "determinados parámetros de referencia para la orientación educativa del país no deben ser privativos de un ámbito u otro".
