Martes 17.06.2008
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ARTISTAS. Los tres fueron en Galicia protagonistas principales del ecuador de legislatura nacional y primer cabodano del Bipartito. Gaspar Zarrías, Rosa Díez y Willy Monroe son magníficos comediantes que han logrado lo que el arte dramático persigue: divertir al auditorio. La comedia, dicen los entendidos, es el género más difícil de representar. Hacer reír no es fácil, menos en tiempos de depresión colectiva. Los tres, con sus globoflexias epistolares, orales o mímicas lo han conseguido. Mantuvieron al país entretenido durante semanas. Sus payasadas, en el sentido menos peyorativo del término, nos hicieron olvidar lo mal que vamos. Son merecedores de más de un Mestre Mateo. Zarrías como mejor actor -porno y secundario- en 'Que Galicia me la chupe', Díez como guionista de 'Gallego el que no bote' y Willy Monroe, tal vez pariente de Marilyn, por su adaptación de 'Con faldas y a lo loco', con Beatriz Mato y Javier Guerra de Tony Curtis y Jack Lemmon.
A todos hay que agradecer su buena intención, aunque parte del respetable no entienda su humor. Resulta más reconfortante para nuestra salud que nos entretengamos con burlas, desprecios, insultos o disfraces globofléxicos que autoflagelarnos con el paro, la subida de impuestos, el déficit público, el endeudamiento récord de la Administración, los recortes salariales o el deterioro de las pensiones, dramático balance de la primera mitad de legislatura. De no ser por estos magníficos comediantes, qué sería de nosotros cuando aún le quedan dos años a Zapatero para seguir creando comisiones contra la crisis y a De la Vega repitiendo que el Gobierno trabaja y defiende el Estado de derecho.
En esta tesitura, con la valoración del Gobierno más baja que nunca, Televisión Española eligió a José Blanco para analizar los dos años de legislatura. Fue en el programa 59", prueba del algodón de que nuestro paisano se mantiene como valor en alza y representa la última oportunidad para el futuro del socialismo. Lo había adelantado hace unos días Corbacho a quien no se le prestó demasiada atención porque su estrella, que nunca brilló demasiado, se apaga. Y ya se sabe, a los perdedores no se les hace caso o se desconfía de sus intenciones.
"Veo que habla usted mucho de economía", percibió con fino olfato y galaica retranca otro de los paisanos presentes en el programa, Fernando Ónega. Porque sobre economía sólo se atreven los que presuntamente saben, como Rato o Solbes, o creen que la aprendieron con dos tardes de pasantía, caso de Zapatero. Si Blanco se lanzó fue porque le preguntaron, aunque daba la sensación de que disfrutaba, otro síntoma más de que está preparado, o preparándose, para una posible asunción a los cielos de la Moncloa.
Mientras, y retornando a Galicia, Baltar Blanco también quería actuar. Para ello hizo dúo con quien hasta hace dos días ponía a parir a su padre. Con este sainete, además de dar espectáculo (¿gratis?), consigue dos cosas: un voto más para el PP, el de Eladio Fernández, y como buen hijo que éste deje en paz a su progenitor. Pachi Vázquez entiende la trama porque en su día también cambió de escenario, igual que Touriño, Verstrynge... ¿Alguien piensa aún que la política es aburrida?
LA OPINIÓN OPINADA
José Luis Barreiro ('La Voz de Galicia´, 11-03-2010)
Lejos de ser un aventurero que recaló en la política por pura necesidad, el ex presidente de la Xunta es un profesor de larga trayectoria, que nunca tuvo necesidad de galones pasajeros para ocupar un lugar importante.
Esta valiosa cualidad, persona con oficio, es la que le permite ahora ser libre para tomar decisiones.
Alfredo Aycart ('ABC', 11-03-2010)
El problema de Touriño ha sido que alcanzó por deméritos ajenos un sitial mucho más alto que al que podría haber accedido por sus mé- ritos propios. Discutible co- mo secretario de Estado, fue catastrófico en la Xunta.
A diferencia de algunos comentaristas, Aycart dice lo mismo ahora que cuando Touriño gobernaba.
Ánxel Vence ('Faro de Vigo', 11-03-2010)
Acaba de romper el último cabo que lo ligaba a la polí- tica. Al margen de lo que ca- da cual pueda opinar sobre su mandato, nadie podrá ne- garle elegancia y discreción: virtudes que sólo los caballeros exhiben en la derrota.
No sería bueno que rompiera amarras con la política. Sus conocimientos deben ser aprovechados.
Por Luis Pérez
Antón Losada (Galicia Hoxe, 11-03-2010)
O tempo fará xustiza a un po-lítico que fixo cousas ben e cousas mal; o presidente dese cambio que non había, e que agora tantos botan de menos. Oxalá tivera entendido que o nacionalismo e Quintana non eran os seus inimigos.
Tamén podería dicirse parecido de Quintana. Debería ter entendido que Touriño era o seu presidente.
