Jueves 26.02.2009
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La maldad que lleva a determinadas personas a actuar contra otra y realizar actos violentos tiene una parte de enfermedad, aunque no se puede explicar sin tener en cuenta otros aspectos, según defendió ayer el psicólogo forense y profesor de psicopatología de la Universitat de Barcelona, Adolfo Jarne.
"Es un fenómeno tan complejo que no tiene una explicación única", sostuvo, al tiempo que señaló que sí que existe una base patológica. Sin embargo, consideró que hay una parte "incomprensible" en esta maldad que resulta de difícil explicación.
Jarne lo dijo durante un encuentro con la prensa con motivo de la jornada organizada por la Fundación Vidal i Barraquer Maldad, delito, piscopatología, que se celebró ayer en Barcelona y que contó con la participación de diversos expertos que trataron sobre este tema.
El doctor en Filosofía en la UB y en Teología en la Universitat Ramon Llull (URL) Francesc Torralba, señaló que la maldad siempre es reactiva y cuando una persona la ha recibido, la devuelve. Sin embargo, añadió que existen expresiones en las que no se observa una relación causa-efecto y que se trata de maldad "gratuita", situación que consideró que no se puede explicar racionalmente.
El psicólogo clínico del hospital de día de Adolescentes de Badalona de la Fundación, Marc Dangerfield, explicó que hay un tipo de personas que saben que están haciendo el mal y que sienten placer por ello, los "perversos". Esta perversión es la forma de vida que han adoptado y la única manera de relacionarse con el resto de la sociedad, y la "satisfacción" que sienten cuando actúan les hace continuar adelante. Una de las características de este colectivo es que intentan presentar lo malo como bueno a través de engaños y son plenamente conscientes de que están haciendo daño.
