Martes 17.06.2008
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Comunicar a los responsables de Tráfico qué personas pueden ser peligrosas al volante a causa de su edad avanzada o por la medicación que toman es un tema que rompe el principio de confidencialidad entre médico y paciente, señala la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).
"Va a ser muy complicado que un médico vaya a despertar una alarma sobre un paciente que pueda dar un problema de tráfico", afirmó a Efe la vicepresidenta de Semergen, Paloma Casado, ante la posible inclusión en el nuevo Plan Estratégico de Seguridad Vial de medidas encaminadas a que médicos y familias de conductores mayores comuniquen las posibles pérdidas de facultades de éstos a la Dirección General de Tráfico.
Casado, que reconoció desconocer este proyecto de seguridad vial que está siendo evaluado por los Ministerios de Sanidad, Justicia y Trabajo, insistió sin embargo en que la confidencialidad con los pacientes únicamente se puede romper "en caso de un problema de salud pública".
"Puede haber personas mayores con una salud no buena pero que si están controlados médicamente no tienen por qué ser peligrosos para la conducción", según indicó Casado, que añadió que también habría que tener en cuenta a los jóvenes que beben alcohol o que toman drogas.
"Nos pasaríamos el día poniendo denuncias", aseguró asimismo la vicepresidenta de Semergen.
Paloma Casado sí reconoció que los médicos de familia trabajan con la DGT en cuanto a que informan a los pacientes medicados sobre si los tratamientos que están tomando son incompatibles o no con la conducción, pero que es un tema en el que "hay que seguir trabajando".
Casado apostó por todo ello por que sean los propios centros de revisión de conductores los que hagan un mayor hincapié en el control a las posibles personas que no estén ya en condiciones para coger un coche.
