Martes 17.06.2008
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| María Loreto, ‘Keka’, a la izquierda, y su hija Clara Díaz, fallecida en el trágico accidente aéreo |
Una amarga y tensa espera es la que vive en Madrid en estos momentos la familia monfortina de los Cabanas. Con muy poca información por parte de las instituciones oficiales y de la compañía aérea Spanair aguardan a la identificación, mediante las pertinetes pruebas forenses de ADN, del cadáver de la joven Clara Díaz González, una de las víctimas del trágico accidente registrado en la terminal de Barajas.
Un allegado a la familia, que los acompaña en estas horas difíciles en la capital madrileña, señaló ayer a este diario "de momento no hay novedad alguna, la familia sigue esperando a que el cuerpo de Clara sea identificado, mientras su madre se mantiene en coma inducido, a la espera de varias intervenciones quirúrgicas".
Según esta misma fuente, la familia de las desafortunadas "está muy cabreada" por la poca información que les facilitan "y lo único que quieren es que les entreguen el cuerpo de Clara para darle sepultura", subrayó.
Hija adoptiva
Pese a que Clara Díaz González era hija adoptiva de María Loreto González Cabanas, de acuerdo con lo apuntado por el allegado a la familia, "en principio no hay problemas para su identificación mediante el ADN, puesto que tienen pelo y ropa de la muchacha para realizar las pruebas necesarias", explicó.
Hasta el día de ayer, habían sido entregados una treintena de cuerpos a las familias afectadas en el incidente e identificados medio centenar más. El equipo de forenses que trabaja en estas tareas aguardaba que un par de días más estuviesen todos los cadáveres identificados.
Azar y destino
Según apuntó una persona cercana a la familia, la joven monfortina fallecida en el percance aéreo del pasado miércoles, en principio, iba a viajar sola a Canarias, ya que su madre tenía programado el viaje para unos días después.
Finalmente, la muchacha parece que convenció a su madre para que viajasen juntas y María Loreto González Cabanas, conocida como Keka por sus amigos, adelantó su viaje para acompañar a su hija en ese vuelo fatídico. Esta circunstancia motivó que fuesen sentadas en filas diferentes. La joven en la 27, cerca de los motores, y su madre, en la cabecera del aparato. El destino quiso que la madre fuese uno de los 19 viajeros que, milagrosamente, salvaron la vida y la hija perdiese la vida en el fatal accidente de la aeronave.
Según el último parte médico de los heridos ingresados en el hospital Ramón y Cajal de Madrid, en el que se encuentra María Loreto, ésta tiene traumatismo craneoencefálico y torácico con neumotórax y fracturas en miembros inferiores. Su pronóstico es grave y permanece en la UCI. Inicialmente no se teme por su vida, de no surgir complicaciones en su evolución.
El alcalde de Monforte, Severino Rodríguez, que mantiene contacto con una hermana de María Loreto desplazada a Madrid, reiteró el ofrecimiento municipal de ayuda a la familia.
Una mujer lucha por la vida
Once de los heridos en el accidente aéreo del pasado miércoles evolucionan favorablemente, mientras tres de los supervivientes continúan "muy graves", según el último parte médico dado a conocer ayer al mediodía.
En el hospital La Paz se encuentra María Luisa Estévez González, de 31 años y madre de uno de los pequeños fallecidos en el accidente, que sufre quemaduras del 72%de su cuerpo, por lo que está muy grave y su estado es "crítico". Esta mujer es la herida que se halla en peor situación.
Dos de los pacientes en situación más difícil se hallan internados en el hospital Ramón y Cajal. Se trata de Gregoria Mendiola Rodríguez, de 44 años, colombiana, y madre del pequeño de 8 años ingresado en el Niño Jesús, sigue también en la UCI con traumatismo craneoencefálico severo y diversas heridas, por lo que el pronóstico es "muy grave".
También está muy grave, en la Unidad de Cuidados Intensivos, Pedro Hernán Gómez, 57 años, natural de Valseca (Segovia) y vecino de Canarias. Sufre fractura malar, herida inciso contusa, fractura del fémur derecho y del tobillo izquierdo, así como contusión pulmonar.
La buena noticia es que casi todos los demás evolucionan bien a pesar de sus heridas .
