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GALICIA XXI // ACTORES DEL CAMBIO

Muzio: "Los coches se han comido las calles de nuestras ciudades"

29.11.2009  ARQUITECTO // “Cuanto más mezclada sea la ciudad, mejor, será más eficiente y más fácil. La ciudad es un espacio de encuentro”

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LUIS POUSA• SANTIAGO

El arquitecto italiando Giovanni Muzio, especialista en sosteniblidad y medioambiente, en el Hostal
El arquitecto italiando Giovanni Muzio, especialista en sosteniblidad y medioambiente, en el Hostal

Giovanni Muzio (Ancona, Italia, 1974; licenciado en Arquitectura por la Universidad de Milán) cuenta con una amplia obra en España como proyectista y director de obra. Ha colaborado en la redacción de dos normativas españolas, la Guía y documentos del Código Técnico de la Edificación y Legislación urbanística. Muzio le dedica una especial atención a los temas medioambientales y de sostenibilidad. Aunque su residencia la tiene fijada en La Rioja, cada vez viaja con más frecuencia a Galicia por razones profesionales.

_ ¿Qué le atrajo a España?

_ Vine a hacer un curso de doctorado en Valladolid por el medioambiente desde la doble perspectiva de la geografía y de la arquitectura. Y porque el nivel de la arquitectura en España en aquel momento (finales de los ochenta y principios de los noventa) era muy elevado. Se trata de una generación de arquitectos que nos enseñaron mucho y lanzaron la arquitectura española. Y me quedé.

_ ¿Qué relación hay entre sostenibilidad y uso del territorio?

_ Está muy relacionado. Cuanto más global sea el enfoque, más y mejores resultados obtienes. La ocupación y distribución del territorio por el sistema de transportes afecta muchísimo a la sostenibilidad. Gran parte del gasto diario que hacemos de energía y de materiales es en transportes. Es un punto fundamental. Las conexiones entre el lugar de residencia y el lugar de trabajo, entre las instituciones, etc, afecta a la sostenibilidad.

_ ¿Qué es mejor la ciudad compacta o la ciudad difusa?

_ La ciudad compacta facilita mucho algunas opciones, pero no como existe hoy en día. Porque el soleamiento o la conexión con las zonas verdes de las viviendas y de las escuelas son cuestiones muy importantes que en la ciudad compacta de los años sesenta no funciona bien. Y tampoco funciona bien en la ciudad dispersa de los noventa.

_ ¿La ciudad necesita que el comercio, los profesionales, etc se entremezclen en las calles?

_ Esa idea de la ciudad es más medieval que moderna en la mezcla funcional, pero no había mezcla social. Hoy en día esa idea está superada, y hay que intentar que la mezcla sea espacial y social. Porque la ciudad es un sitio de reunión. Lo que constituye su naturaleza es el espacio de encuentro: la plaza, la calle, la bodega, el palacio municipal. En la ciudad tiene que haber de todo. Adosados, bloques, torres, zonas muy densas con sólo vivienda o comercio en la planta baja, con oficina. Cuanta más mezclada esté la ciudad, mejor, será más eficiente y más fácil.

_ ¿Por qué será más eficiente y más fácil?

_ Porque para las personas es más fácil encontrar su sitio si hay mucho y está próximo. Es decir, si no tienes que desplazarte al otro lado de la ciudad para ir al centro comercial. La ciudad americana, la de la especilización y zonas monofuncionales, que se trasladó a Europa a mediados del pasado siglo, viene de la obsesión del coche. Las ciudades salen a las afueras, se dispersan, y cuanto más transporte hay, más se dispersan. Se aleja tanto, que ya hay gente que no va jamás al centro de la ciudad, porque necesita hora y media para ir y hora y media para volver. Eso pasa en Madrid, donde necesitas un GPS para llegar a ciertas calles. Ese tipo de ciudad ya no es tan económica ni tan útil; es el peligro de la escala y de una estructuración complicada. Luego está el gasto energético y el gasto medioambiental de los edificios y de la propia ciudad.

_ ¿Quienes de niños jugábamos en la calle volveremos a verlo?

_ Quizá hayamos perdido esa batalla. Ahora hay espacios especializados y la calle ha sido comida por los coches.

_ Coincidiendo con la celebración de la Olimpiada de 1992, Barcelona afrontó una gran reforma urbanística pensada para el coche. ¿Fue acertado ese plateamiento?

_ La reforma de Barcelona, uno de los modelos que más atención despertó en Italia, fue repetir un error que se hizo en otros sitios (en Madrid y en otras ciudades europeas, algunas italianas incluidas), cuando ya se veía que la cuestión de la sostenibilidad estaba llegando. La crisis del petróleo de los años setenta ya nos había enseñado muchas cosas, y algunas personas clarividentes estaban empezando a introducir los conceptos de sostenibilidad en la construcción de los edificios cara adentro y hacia afuera. A partir de ahí empezamos a entender que no sólo la contaminación, que es un tema del siglo XIX, también el gasto energético nos iba a dar serios problemas.

_ ¿Por el calentamiento de las ciudades?

_ Sí, se empieza a estudiar la isla de calor en todas las ciudades, producida por el conjunto de emisiones de CO2. Es un punto de inflexión muy importante en la línea de la arquitectura que proviene de los higienistas ilustrados del siglo XVIII, preocupados por las reforma del urbanismo desde la perspectiva del efecto del medioambiente sobre el hombre; a partir de la década de 1970 empezamos a preocuparnos de los efectos del hombre, del coche, de la ciudad sobre el medio ambiente. Ahí se gesta lo que hoy en día se llama sostenibilidad. Se han sistematizado los conceptos y cada vez hay una estructura más técnica, más científica y más cuantificable. Ahora tenemos un conocimiento más concreto de por qué hay que hacer las cosas de determinada manera y cómo hay que hacerlas.

_ Cuando se visita un monasterio, asombra comprobar cómo el comedor está fresco en verano y templado, en invierno, debido a la orientación hacia el sol. ¿La arquitectura sostenible recupera conocimientos que se habían desechado?

_ Cuando confiábamos en las máquinas, los resolvíamos poniendo calefacción y refrigeración. Pero empezamos a comprobar que eso no era saludable, daba alergias, y cada vez había más alérgicos por los materiales y las maquinarias que se habían metido en las obras. El caso más conocido es el del amianto. A un hermano mi de madre, que trabajaba en la construcción en Estados Unidos, ese material le provocó una enfermedad profesional que le causó la muerte. Ahora ya se sabe lo que ocurre con el amianto, y se controla, pero hay muchos otros materiales cuyos efectos aún no están tan controlados, y hay que estudiarlos con mucho cuidado, tanto por su efecto en nosotros como por el efecto que la producción de esos materiales, su transporte, su montaje y sus residuos provocan en el medioambiente. Hasta ahora eso iba a un vertedero o se tiraba en la finca de al lado o a saber dónde.

_ ¿Eso está controlado?

_ La asignatura pendiente de la sostenibilidad es aclarar el tema del ciclo biológico del producto. El edificio del Parlamento Europeo en Estrasburgo hubo que destruirlo completamente, porque tenía amianto, y construirlo de nuevo. Su coste fue brutal. Retirar las cubiertas de uralita con asbesto de las casas, cuesta tanto como el resto del derribo. En los pueblos todavía hay tuberías de agua potable cuyos materiales tienen asbesto, y se están retirando poco a poco con mucho coste. Hay gente que bebió el agua traída por esos tubos. Todo eso hay que controlarlo.

_ ¿A qué tipo de edificación vamos en el uso de materiales?

_ Hasta ahora había dos extremos: una muy ligera y otra muy pesada. Desde el punto de vista de la sostenibilidad no hay un producto mejor que otro. Eso va por zonas, y tiene que ver el clima, los materiales que hay a mano en la zona, sean de fabricación industrial o artesanal. Antes teníamos el ladrillo o el carton-yeso, hoy vamos a la mezcla. En la industria aeronáutica y naval se utilizan materiales innovadores a base de coger las características interesantes de uno y otro. Vamos hacia el edificio mixto.

_ ¿Hay que ahorrar agua?

_ El agua es fundamental para nuestra vida. Las redes de abastecimiento y saneamiento de los pueblos están todavía muy verdes. Pero dentro de los edificios se están introduciendo una serie de medidas de ahorro, tanto en los grifos como en el reciclaje de agua negra y de agua gris.

_ ¿Qué es el reciclaje de agua negra y agua gris?

_ Se está empezando a replantear que el agua del lavabo, una vez usada, se traslade directamente a la cisterna del inodoro para su reutilización. Algo parecido se puede hacer con el agua de la lavadoras. En las zonas de costa, donde en verano, cuando más escasa es el agua, pasan de 100 habitantes a 5.000, se están introduciendo ese tipo de medidas en las viviendas residenciales. También se está optando por el reciclaje en las piscinas, en las escuelas y edificios públicos. Los hosteleros están empezando a interesarse por ello. Tengo pendiente reunirme con hosteleros de la costa de Alicante, porque hay gente que está muy preocupada por el gasto que le ocasiona el consumo de agua y la necesidad de que los clientes consuman menos agua.

_ ¿En relación al agua, qué problemas tiene Galicia?

_ Aquí hay un problema de depuración. La urbanización dispersa provoca unos costes muy elevados de abastecimiento, saneamiento y depuración. Hay que controlar que no haya contaminación de las aguas subterráneas y que se vayan introduciendo ese tipo de medidas en las áreas de segunda residencia y en las zonas urbanas.

_ ¿Usted es partidario de la rehabilitación de viviendas?

_ Sí.

_ ¿En todo tiempo y lugar?

_ Aparte de la rehabilitación del patrimonio histórico, hay muchas cosas que rehabilitar, pero hay que hacer bien las cuentas. ¿Hay las infraestructuras necesarias para aparcar, trabajar, ir a la escuela, ir al cine? No; entonces, quizá no valga la pena rehabilitar. En la rehabilitación hay que ver los materiales que se pondrán nuevos y lo que vas a quitar; qué efecto produce, a nivel energético y medioambiental, lo que quitas y lo que pones, etc. Hacer un edificio y tirarlo es un poco absurdo. El mismo arquitecto que construyó el ayuntamiento de Tokio, lo tiró, y volvió a construir el segundo edificio en el sitio del primero ¿Cómo se sostiene eso?

_ ¿Qué ocurre cuando al rehabilitar, permiten levantar más altura de la que ya hay?

_ Pues que no se rehabilitará el edificio que ya hay. Si tienes una vivienda de tres pisos y pasas a una de cinco, el de tres lo has condenado.

El perfil

"La lasaña es una de mis especialidades"
¿En qué lecturas anda?

En estos momentos estoy con un libro de Tom Sharpe y otro de Dickens. El de Sharpe, que es más ligero, lo estoy leyendo en los viajes, y el de Dickens, en casa.

¿Va con frecuencia al cine?

Sí. No siempre hay cosas que me apetecen, pero voy con regularidad al cine.

¿Y al teatro?

También, pero algo menos, porque en Logroño la oferta es limitada. A veces voy a Bilbao e incluso a Milán.

¿Cuáles son sus preferencias en artes plásticas?

En lo contemporáneo no tengo una preferencia concreta, sea en abstracto o en figurativismo. Tengo mis preferencias en artistas: por jemplo, en España Barceló me gusta bastante y Tapies, también. Luego hay muchos artistas locales que me gustan, pero que son poco conocidos fuera de su localidad.

¿Qué tipo de música le gusta?

Me cuesta encontrar un género musical que no me guste, desde la música clásica hasta el rap. He sido músico de chico, tocaba en un grupo de música pop, mayormente el repertorio de los Beatles. Soy muy aficionado a la música.

¿La arquitectura es arte?

Puede. En algún caso. A veces lo conseguimos.

¿Adónde le gusta viajar?

Soy bastante viajero, y me gusta desplazarme de un sitio a otro. No puedo estar mucho tiempo en un mismo sitio, me gusta conocer. Me inclino por centroeuropa; en general, Europa me gusta toda. He estado en Estados Unidos y en otros países, pero el viaje de aventura y ese tipo de cosas me gusta menos.

¿Le gusta cocinar?

Sí. Soy un discreto cocinero. Creo. Lo de la lasaña es una de mis especialidades. Mi madre es en parte italiana y en parte una mezcla de alemana-húngara, y pertenece a una zona en la que las recetas familiares se transmiten de unos a otros. Lo que aquí llamáis boloñesa se llama allí salsa ragú, y cada familia tiene su receta y cuando te casas asumes la receta de la señora de la casa.

¿Y hace las tareas domésticas?

Sí, y no ayudo, comparto.

¿También plancha?

Sí. Bueno, no. Ahora plancha una señora que tenemos contratada. Pero sabía planchar.

¿Cómo acogió al principios el teléfono móvil y qué piensa ahora de él?

Buf, me costó años aceptarlo. Esa es la verdad. Y siempre que puedo intento apagarlo, sobre todo los fines de semana. Tengo dos líneas, y la privada sólo para emergencias. Hago esto porque creo que si no, nos enganchamos tanto al móvil como a la informática en general.

¿Y el PC portátil?

Es algo que pesa mucho, que acabas arrastrándolo a todas partes. Hombre, es muy cómodo, pero corres el peligro de trabajar los fines de semana, las vacaciones y siempre. Es un poco peligroso para la vida privada y familiar. Se corresponde con eso de ser cada vez más eficiente, pero si no descansas, no dejas reposar a las ideas y acabas siendo nada eficiente.

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