Los restos mortales del marinero José Dopazo Posse, fallecido en Irlanda hace 62 años, recibieron sepultura esta tarde en el cementerio Santa María del Campo de Marín. José Dopazo falleció en Irlanda en un accidente de mar ocurrido el 5 de mayo de 1945. En aquella fecha, el marinero, maquinista del buque "Alfil", murió al precipitarse al mar entre el barco y el muelle del puerto irlandés de Bantry.
La imposibilidad de trasladarlo a Marín en aquel momento, ya que los barcos eran muy pequeños, lentos, de madera y sin frigorífico, hizo que fuese enterrado en el pequeño cementerio de extranjeros de la citada ciudad católica.
Años después, su hijo Benito Dopazo, también motorista de un buque pesquero, recaló en el mismo puerto como consecuencia de una avería del buque y aprovechó para buscar el cementerio donde estaba enterrado su padre, cuya sepultura se encontraba rodeada de otras con nombres de marineros españoles.
Benito Dopazo comprobó cómo las cruces de madera colocadas treinta años antes por piadosos irlandeses estaban muy deterioradas, y regresó a su barco para fabricar una de bronce que colocó en la cabecera de la sepultura de su padre.
Desde aquel momento, toda la ilusión de Benito Dopazo era poder traer al cementerio de Marín las cenizas de su progenitor, deseo que vio cumplido esta tarde en un emotivo acto.
Hace un mes aproximadamente, uno de sus hijos (él está ya jubilado y es septuagenario) pasó por las cercanías de Cork y, llevando el encargo de su padre, fue a ver si todavía seguían allí las cenizas de su abuelo, comprobando que también estaba prácticamente intacta la cruz de bronce que había colocado su progenitor.
El joven quiso iniciar los trámites para repatriar las cenizas consciente de la ilusión familiar y, con el apoyo de la Embajada española y la comunidad religiosa irlandesa consiguió culminarlos hasta conseguir la exhumación del cadáver.
La llegada del féretro a Marín en la tarde de ayer estuvo rodeada de una gran emotividad, toda vez que se reunieron numerosos vecinos y amigos de la familia que arroparon a los cinco hijos y varios de los nietos del marinero José Dopazo Posse, quien dejó una familia numerosa y con escasos recursos económicos que poco a poco sacaron adelante los tres hombres de la familia trabajando en el mar.
"Ahora ya descansa en paz en su pueblo",dijo esta tarde una de sus hijas entre contenidos sollozos.