Domingo 12.02.2012
| Actualizado 00.00
Hemeroteca web
|
RSS
El misterio de cómo un animal ha sobrevivido durante 80 millones de años sin practicar sexo ha sido resuelto por un equipo de científicos británicos. Los investigadores del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Cambridge aseguran que la criatura debe su existencia a una singularidad genética que le ofrece cierta recompensa por su prolongado celibato.
Muchos organismos asexuales han desaparecido porque no se pudieron adaptar a cambios registrados en el medio natural. Pero un truco evolutivo permite a este animal unicelular invertebrado, conocido como "rotífero de Bdelloid", sobrevivir cuando cambian las condiciones.
La criatura microscópica vive en charcas de agua dulce. Sin embargo, si el agua desaparece puede sobrevivir en un estado disecado hasta que vuelva a disponer de líquido.
Su secreto radica en un giro inesperado en la reproducción asexual, que le permite crear dos proteínas separadas a partir de dos copias diferentes de un gen clave.
El jefe del equipo de investigación, Alan Tunnacliffe, afirmó que los investigadores pudieron mostrar por primera vez que las copias de genes en los animales asexuales pueden tener diferentes funciones. "Es particularmente emocionante que hayamos encontrado funciones diferentes, pero complementarias, en los genes que ayudan a los rotíferos de Bdelloid a sobrevivir la disecación", explicó.
"La evolución de la función de los genes no puede ocurrir de esta forma en los organismos sexuales, lo que quiere decir que debe tener alguna ventaja pasar millones de años sin tener sexo", añadió.
Los investigadores descubrieron que dos copias de un gen determinado, conocido como LEA, son diferentes en estos microorganismos. Gracias a esto, se generan proteínas con funciones separadas que protegen al animal durante la deshidratación.
Los seres humanos y la mayoría de los demás organismos se reproducen sexualmente. La unión de los espermatozoides y los óvulos resultan en dos copias -o un par- de instrucciones genéticas dentro de una célula, una copia de cada progenitor.
Esto produce dos copias casi idénticas de cada gen en cada célula y, como consecuencia, dos proteínas casi idénticas. La combinación del material genético a lo largo de muchas generaciones permite a los animales sexuales adaptarse a los cambios en su entorno natural.
Es precisamente por la falta e adaptación que muchos organismos asexuales han desaparecido. No es el caso del tipo de rotífero de Bdelloid conocido con el nombre científico de Adineta ricciae utilizado en este estudio publicado en la revista especializada "Science".
