Jueves 26.02.2009
Hemeroteca web
|
RSS
![]() |
| El escritor angloindio Salman Rushdie, que presentó en Barcelona ‘La encantadora de Florencia’ FOTO: ALBERTO ESTÉVEZ/EFE |
El escritor angloindio Salman Rushdie retorna a sus orígenes en su última novela, La encantadora de Florencia, en la que mezcla historia y fabulación, y con la que, según ha dicho, quería reivindicar aspectos básicos de la "narración de historias" y reconocer la figura de Maquiavelo lejos del tópico.
La encantadora de Florencia (Mondadori/Bromera) está ambientada a finales del siglo XVI, cuando un extranjero llega a la corte del emperador mogol Akbar el Grande, en la fastuosa ciudad de Fatehpur Sikri.
Ese mensajero es portador de un secreto, la historia de una mujer misteriosa, dueña de una belleza cautivadora y versada en las artes del encantamiento y la brujería, y de su viaje imposible a la lejana Florencia.
Rushdie ha comentado que "después de mucho tiempo preocupado por los acontecimientos contemporáneos, supongo que tocaba volver a los aspectos básicos de la narración de historias, un retorno a la narración en su estado puro".
El libro incluye una abundante bibliografía que es un retrato de la larga investigación que el autor realizó en los últimos años, pero no por ello se sintió encorsetado: "Descubrí tantas cosas extrañas que habían sucedido que, al final -ha dicho-, nada de lo que inventé parece tan extraño como la realidad".
Muchos pasajes de la novela, reconoce Rushdie, "podrían pasar por realismo mágico, cuando en realidad son historia".
Puestos a inventar, Rushdie imaginó lo inverosímil: "En esa época había muchos viajes de Occidente a Oriente, pero no al revés, y menos de una mujer".
Para construir la historia, el autor de El suelo bajo sus pies se apoyó en dos felices coincidencias. Por un lado, el poema Orlando Furioso de Ariosto, "en el que aparece una princesa india que llega a Europa y de quien todo el mundo se enamora, una historia escrita por Ariosto en la misma época en que sucede mi novela, lo que da a pensar que pudo conocer a mi princesa". La otra pista llegó de la otra parte del mundo, con el gran emperador mogol Akbar el Grande, quien en una de sus derrotas en Samarkanda fue obligado a entregar a su hermana al enemigo. "En su autobiografía, Akbar menciona que cuando dejó Samarkanda, su hermana se perdió, pero no dice que tuvo que entregarla para salvar su cabeza", bromeó Rushdie.
Un canto al diálogo entre civilizaciones
La novela, un canto al diálogo entre civilizaciones, es una excusa para "analizar el inicio de las relaciones entre estos dos mundos", sobre el que el escritor construye licencias históricas, como cuando Akbar oye la historia de la reina virgen, Isabel de Inglaterra, y dice saber cómo cambiar esa situación .
