Jueves 26.02.2009
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La telerrealidad sigue su curso. Más allá de la inexplicable longevidad de Gran hermano, florecen las propuestas para encontrar jóvenes triunfitos en diversas áreas profesionales. Primero buscaron cantantes, y alguno encontraron. Después, según los países, la cosa se ha ido diversificando: hay realities de casi cualquier cosa (aquí triunfó mucho, últimamente, el amor en la granja; lo del amor por Escassi no es un reality típico, pero sí hípico. Etcétera). La Sexta también cayó en las redes del formato, qué remedio, y ahí está su polémica Generación Ni-Ni, que ni gusta ni deja de gustar. No se persigue en este caso la excelencia profesional, sino, simplemente, su adaptación social. Ahora mismo, ha generado su propia polémica: supongo que es de lo que se trata.
Y al parecer, ha llegado el reality de fútbol. Se veía venir. Es más: me pregunto cómo no se les había ocurrido antes a todos esos avezados productores de telerrealidades varias y alucinantes. Y es que no sólo Belén Esteban mueve la televisión, sino también el fútbol. Zidane y Francescoli serán los promotores de esta búsqueda internacional de cracks del balón que veremos en Cuatro y Canal +. Porque, y esto es lo importante, estamos ante un reality global, que selecciona futbolistas con futuro, de más de 16 años, en varios países del mundo. Así que ya tenemos nueva academia. Atrás quedan Bisbal y Rosa de España. Ahora todos querrán ser como Beckham. O como Zidane. Tendrá éxito, porque quien más y quién menos lleva un futbolista dentro: pequeñito, si quieren, pero genial como Messi. Y no hay producto más televisivo que el fútbol (dicho sea sin ofender a la Esteban, por supuesto). Llegará el día en el que la televisión producirá sus propios futbolistas: quizás haya llegado el momento.
