Martes 17.06.2008
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Tras un año de sombras como el anterior, el más que apreciable nivel de la sección oficial de esta 52ª edición de la Seminci reanima un festival que necesitaba de este viento a favor en forma de cine competente, coherente en el conjunto de los títulos del concurso y coronado con el toque de glamur de la anunciada visita de Sophia Loren para la gala de clausura. El cierre de la competición no emborronó el optimismo respirado estos días en el Teatro Calderón. La española 14 kilómetros, de Gerardo Olivares, es un honesto acercamiento a la situación de desesperanza que se resume en las distancias que separan el continente africano de España. Cine a mitad de camino entre el documental y el trabajo ficcionado, es película a la que la etiqueta tan manida de "necesaria" se le queda corta.
Y el punto final a la espera de la programación en la clausura de la esperada Deseo, peligro con la que Ang Lee ganó en Venecia y del reparto de premios de esta mañana lo puso una medida comedia romántica de Claude Berri, Juntos, nada más, adaptación del best seller de Anna Gavalda protagonizado por Audrey Tattou.
De Juntos, nada más se puede decir que es una película donde nada sorprende pero lo que sabemos que va a ir sobreviniendo lo hace con tal tersura, con una dirección de Claude Berri tan avezada, que la película, edificada sobre personajes y relaciones mil veces vistos, se disfruta como si fuera cine de nueva planta. Hay en ella un dominio del ritmo casi músical (y la música, su utilización, no es baladí por parte de Claude Berri: piénsese en la deliciosa irrupción en la pantalla de la versión de La byciclette de, naturalmente, Yves Montand) que hace que el film, en su sencillez, parezca un juguete melódico, punteado por apuntes de buen talento de guionista y director y acaramelado por el cenicientismo bárbaro de Audrey Tattou. En cuanto a las quinielas de ganadores es poco menos que imposible adivinar por donde irán los tiros cuando se pueden hallar entre las 17 películas en competición hasta diez que perfectamente podrían ser merecedoras de entrar en el reparto de espigas. Tal vez se pueda apuntar que resultaría algo raro que el austriaco Stefan Ruzowitki, que ya obtuvo aquí Espiga de Plata por Los herederos saliese de vacío con su sólida Los falsificadores.
Julie Christie y "El bosque del luto"
No parece descabellado creer que sería de buen juicio respaldar con un premio de interpretación la evidente grandeza de Julie Christie. De la misma forma, Naomi Kawase y El bosque del luto deberían aspirar a todo, salvo que el hecho de venir ya con premio de Cannes haga menos original el premiarla .
