Lunes 22.12.2008
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Pese a que parece haber consenso en que la salida a la actual crisis económica no puede sino necesariamente pasar por una fuerte apuesta en ciencia e innovación, un grupo de científicos acaba de firmar un manifiesto en la revista Science en el que, bajo el título Investigar es invertir en futuro, denuncian que "la inversión en investigación y desarrollo es el primer daño colateral en las finanzas del Estado, a pesar de que sólo dedicamos a Investigación+Desarrollo+innovación el 1,35% del PIB".
En este sentido, indican que los aspirantes a entrar en la carrera investigadora y, especialmente, los científicos con contrato temporal, verán en muchos casos que éste no se renueva, durante un proceso de formación y perfeccionamiento continuo financiado en gran parte por el Estado, que al desechar a este colectivo, desaprovecha su inversión.
Los firmantes, entre los que se encuentran dos investigadores vinculados a la Universidade de Santiago de Compostela -Xosé Afonso Álvarez, doctorado en dicha universidad y actualmente en la de Lisboa, y Mark J. van Raaij, científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y titular del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultade de Farmacia- consideran que "en el contexto de la crisis actual, es urgente cambiar el modelo económico de España en pos de una economía sostenible".
Sin embargo, subrayan que el sector científico ha sido totalmente marginado de las medidas anticrisis puestas en marcha, cuando desde su punto de vista un Plan-E consagrado a la investigación y a las infraestructuras científicas podría haber cumplido los objetivos que el realizado, con un salto cualitativo importantísimo.
Señalan, por otra parte, que el aumento del paro debería haber impulsado un programa nacional urgente de formación de investigadores y técnicos, así como de reciclaje de trabajadores de sectores excedentes. Asimismo, creen que hubiera sido un excelente momento para impulsar las actividades de I+D+i en el sector privado.
Desde su punto de vista, el sistema científico español adolece de una serie de males estructurales, endémicos, como el cambio continuo de responsables burocráticos y de las estructuras de gestión, la falta de un calendario fijo de convocatorias de proyectos de investigación, la arbitrariedad y falta de planificación en los sistemas de selección, promoción y estabilización del personal, y la paralización de iniciativas legislativas que estos científicos consideran muy necesarias.
Por ello, exigen un incremento real de los recursos públicos y privados en el sector de I+D+i, igualando a la media europea en porcentaje de PIB.
