Domingo 25.03.2007
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| El músico ourensano Víctor Prieto intepretando un tema al acordeón en una de sus actuaciones |
Aquellos que frecuentan los mejores foros del jazz de las orillas del Hudson saben que Víctor Prieto (Toén-Ourense, 1975) es uno de los mejores acordeonistas de la Gran Manzana. Este músico, que lleva casi doce años fuera de su Galicia, empezó a tocar este instrumento casi por casualidad, y años después el destino el llevó a ser el primer y único graduado en acordeón de la prestigiosa universidad de Berklee. Ahora, Víctor está radiante. Vive fechas muy especiales. Recientemente nació su hija y hace pocas horas el disco de Yo Yo Ma, Songs of Joy and Peace en el que colaboró junto a la también gallega Cristina Pato, recibió el premio Grammy al mejor álbum de fusión.
_ ¿Qué tiene de especial la música de Víctor Prieto para llegar y triunfar en Nueva York?
_ Yo intento siempre estar al nivel artístico que la ciudad me requiere musicalmente. Aquí, en Nueva York, respetan muchísimo la musicalidad y no importa tanto el instrumento. El acordeón es nostálgico, pero tiene que ser tocado con un lenguaje propio, no sé, especial.
_ Me habla de los músicos pero usted llega con un acordeón a hacer jazz ¿Cómo le acoge el público?
_ El trío con el que yo trabajo acordeón, batería, contrabajo, en contra de lo que podría parecer no era inusual. Otros lo habían hecho antes, no era una novedad aunque quizás en cierto modo por la forma de tocar. No fue fácil, hubo que hacerse un hueco entre un público muy experimentado al que lo que le interesa siempre son cosas y sonidos nuevos. Pero a medida que el tiempo pasa se ve con mayor popularidad, cada vez tiene más auge. Tocar jazz aquí es como tocar sevillanas en Andalucía. Son exigentes.
_ Su música abarca distintas tendencias ¿Por qué optó finalmente por el jazz?
_ Me llamó la atención a los 16 años escuchando la radio y algo iba a cambiar. ¿La razón? el jazz son miles de influencias, de culturas, de países...
_ Y por esa forma de tocar se ha definido en cierto modo como músico e inventor...
_Es una técnica llamada de aproximación de acorde en ambas manos, que consigue crear armonías que antes no fueron interpretadas. De alguna forma, da un estilo muy particular.
_ ¿Cuáles son sus principales influencias musicales?
_ Hay extraordinarios instrumentistas como Richard Galiano o Frank Marocco pero yo siempre digo que yo no tengo sólo influencias de acordeonistas sino también de saxofonistas y pianistas como es el caso de Chick Corea, Keith Jarreth o Chris Cheek que es un buen amigo y además uno de los mejores saxofonistas del momento con el que he tenido la suerte de grabar mi tercer disco.
_ ¿Cuándo veremos a Víctor Prieto en Galicia?
_ Ahora sigo con el trío y afortunadamente tenemos muchos conciertos aquí pero el Xacobeo está ahí y podría ser una estupenda oportunidad para tocar allí.
Desde Ourense a Manhattan
De Víctor Prieto puede decirse que ha conquistado las américas circulando a velocidad de vértigo por las octavas de su acordeón. Este ourensano de Toén, fue el primer y hasta el momento único acordeonista en graduarse en jazz en la prestigiosa universidad de Berklee de Boston. No fue fácil, él mismo recuerda que sus profesores querían convertirle en pianista pero Víctor, que había aprendido a tocar el acordeón por influencia materna no cejó en su empeño: podía hacerlo. En 2002, tras su graduación, se trasladó definitivamente a Nueva York donde tras alternar trabajos ocasionales con conciertos en la noche de Manhattan, acabó por establecerse como uno de los grandes del acordeón. Entre los años 2003 y 2004, fue el jefe de estudios del Brooklyn Conservatory.
De Víctor Prieto se ha dicho que las piezas clave de su música son la lírica y el drama a partes iguales y que ha conseguido interpretar el acordeón como Thielemans la armónica o Saluzzi el bandoneón.
Víctor siente en cierto modo morriña de no haber sido profeta en su tierra pero ha triunfado en la diáspora y buena prueba de ello es que ha compartido escenario con figuras como Yo Yo Ma, Paquito d’Rivera, Matt Wilson o el saxofonista Chris Cheek, con el que grabó su tercer y último trabajo discográfico hasta el momento.
