Martes 24.10.2006
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Galicia » Infraestructuras
La capital pontevedresa no dispone de una salida directa hacia la capital de España a través de un vial de alta capacidad. Las dos autovías que enlazan Galicia con Madrid -Rías Baixas (A-52) y Noroeste (A-6)- parten de Vigo y A Coruña, respectivamente. La capital del Lérez quedó marginada en origen y sólo está conectada a la A-52 a través de la autopista del Atlántico (AP-9), que es de peaje. La Xunta, tras los contactos realizados en Madrid este mes, metió una dentellada a los retrasos históricos de la nueva autovía A-57, impulsada para acabar con el aislamiento. El objetivo marcado pasa por acabar el vial "a finais de 2011".
Pero, si la infraestructura acumula demoras no es debido sólo a la ralentización del proceso en marcha, sino también a la tardanza en iniciar su andadura el proyecto. Así, la presión reivindicativa en Pontevedra no se hizo firme hasta que finalizó la construcción, en el entorno del cambio del milenio, de la A-52, que enlaza Vigo y Benavente, y constituye la salida más rápida del sur de Galicia hacia Madrid. En principio, la A-57 era demandada sólo por socialistas y nacionalistas, entonces en la oposición en Galicia y en Madrid. El PP, con responsabilidades en el Gobierno y en la Xunta, la rechazaba de forma rotunda.
El Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados recoge con fecha del 15 de diciembre de 1999 la situación con claridad. A una proposición no de ley del BNG defendida por el diputado Guillerme Vázquez, a la que se sumaron los socialistas por boca de María Jesús Arrate Varela, mostró su total oposición el portavoz popular José Rivas Fontán. "Según la Dirección General de Carreteras, el plantear la construcción de una autovía (insisto, de una autovía) sería una dotación de una infraestructura muy superior a la que demanda su tráfico", manifestó Rivas Fontán. "La planificación de una autovía de enlace, y esto lo digo en nombre de mi grupo, directamente de Pontevedra con la A-52, no está prevista y así me lo comunica la Dirección General de Carreteras", agregó en aquel momento el diputado del PP y hoy edil independiente en la Corporación de la ciudad del Lérez. Y zanjó: "Mientras aquí no se aporten otros datos, la posición del Grupo Popular no puede ser más que la de oponerse a esta proposición no de ley".
Pero, si en principio los populares rechazaban la A-57, con el Plan Galicia, impulsado por el Gobierno conservador de Aznar a raíz del accidente del Prestige, se produjo un vuelco en la situación y la autovía tomó forma definitiva. El margen de maniobra del PP fue pequeño porque fue apartado del Gobierno en 2004. Los socialistas de Zapatero denunciaron que la A-57 no tenía ni siquiera estudio informativo.
Con la gestión del PSOE, en principio se siguieron acumulando demoras. El Ministerio de Fomento tramitó el estudio y en 2005 se sometió a información pública. La fase de alegaciones comenzó el 29 de octubre del mismo año y en junio de 2006 se envió al Ministerio de Medio Ambiente el expediente de declaración de impacto ambiental. Aunque el plazo que lleva el trámite es de una media de 18 meses, el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, y la conselleira de Política Territorial, María José Caride, se desplazaron este mes a Madrid para activar el calendario. En su encuentro con Cristina Narbona arrancaron el compromiso de adelantar los plazos un año. "En noviembre estará a declaración de impacto ambiental", destacan en el departamento de Caride. Es el primer acelerón serio que tiene el vial en su tortuosa historia y que, según Política Territorial, estará acabado "a finais de 2011, un ano antes do previsto".
A Confurco y un ramal a Peinador
La A-57 es una autovía que conectará Pontevedra con la A-52 a la altura de la localidad de Confurco (Ponteareas). Este vial tendrá 30,4 kilómetros de longitud. A la altura posiblemente de Arcade contará con un ramal de 25 kilómetros, que conectará con la red arterial de Vigo y con el aeropuerto de Peinador. En forma casi de Y griega invertida (ver el gráfico de esta página), esta autovía, cuyo ramal será casi tan largo como la vía principal, supondrá una importante nueva alternativa libre de peaje a la autopista del Atlántico (AP-9), que además de mejorar la conexión de la capital pontevedresa con la Meseta también facilitará la comunicación con la ciudad olívica. La Xunta espera ayudar con la A-57 a la descongestión del puente de Rande, una zona especialmente sensible de la AP-9. El presupuesto global del vial está fijado en 459,7 millones de euros, de los cuales, 7,2 serán para expropiaciones de terrenos .
Noviembre de 2006
Política Territorial espera que el Ministerio de Medio Ambiente apruebe la declaración de impacto ambiental.
Diciembre de 2006
La Xunta cree que estará el estudio informativo.
Junio de 2008
En los 18 meses siguientes habrá de estar licitado, adjudicado y redactado el proyecto.
Diciembre de 2008
En seis meses habrán de licitarse y adjudicarse las obras del vial.
Finales de 2011
La Xunta estima el tiempo de duración de las obras en dos años y medio. De esa manera pueden estar acabadas en 2011 .