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Un águila despega hacia Canarias

Daniel Piñeiro trabaja en el aeropuerto tinerfeño con aves rapaces para evitar que otras especies se cuelen en las turbinas de los aviones // Las principales plagas son las gaviotas // El traslado desde Compostela se hace con el máximo cuidado para no dañar a los animales

PATRICIA DE LA TORRE • SANTIAGO   | 27.02.2008 
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P. de La Torre
Daniel Piñeiro con una de sus águilas, antes de partir hacia Tenerife
FOTO: P. de La Torre

El aeropuerto de Tenerife cuenta desde hace meses con un servicio de seguridad muy peculiar. Como muchos aeródromos, dispone de diferentes aves rapaces para controlar la fauna en las pistas de aterrizaje y despegue, y así evitar que algún pájaro se cuele en las turbinas o hélices de los aviones y pueda desencadenar un accidente.

Desde Lavacolla partió ayer Daniel Piñeiro muy bien acompañado. Junto a él viajó una de sus águilas, que se encargará de custodiar los alrededores del aeropuerto tinefeño. Con ésta, ya son nueve las aves con las que este compostelano de adopción, aunque natural de Rois, trabaja en la isla.

Daniel, que lleva desde noviembre colaborando con el aeropuerto, asegura que el principal problema con el que se encuentran en Tenerife "son las plagas de gaviotas. Es un aeropuerto cercano al mar, y es inevitable que anden sobrevolando la zona", comenta.

La principal misión de este águila y del resto de halcones o búhos con los que trabaja es "ahuyentar a las aves que merodeen por la zona". Lo que se intenta en todo momento "es que ningún animal se cuele en los aviones, sobre todo en las turbinas". De ser así, "podría haber gravísimos accidentes", confiesa Daniel. Hasta ahora, "y esperemos que continúe así, no ha habido ningún incidente por este motivo".

Daniel, que lleva casi toda su vida trabajando en su empresa Falcóns Galicia, en Rois, con más de una veintena de ejemplares, se preocupa siempre al máximo para que el pájaro sufra lo menos posible durante los trayectos, de cerca de tres horas de duración.

Viaje en la bodega

A la hora de facturar el equipaje Daniel no ha tenido nunca problemas. "No se necesita ningún tipo de requisito más que tener los papeles en regla y el certificado veterinario", explica. Durante el trayecto, "las aves viajan en la bodega, pero no sufren daño alguno. Van en su jaula, como si pudiese llevarlos yo en el coche", confiesa.

De hecho, el primer viaje hacia la isla "lo hice en coche. Me llevé a varios pájaros y no tuve ningún problema. Van sujetos y siempre llevan un capuchón con el que se les protege". Además, la jaula en la que viajan va mínimamente acondicionada, al menos, para soportar el trayecto.

Los operarios de los aeropuertos tienen siempre el máximo cuidado con el transporte de los animales. Daniel confiesa que nunca ha tenido ningún tipo de percance, ni con el trato ni con la pérdida de ejemplares.

En su próximo viaje, este compostelano no descarta la idea de llevarse a otra de estas especies para continuar trabajando en colaboración de la seguridad aeroportuaria.

LAS CLAVES

Adaptación a su nuevo hábitat

Para poder desarrollar esta tarea de vigilancia y caza, cuando se den las circunstancias, la aves necesitan un entrenamiento. Daniel lleva varios años trabajando con ellas en Rois, y desde allí las ha adiestrado para que sepan reaccionar ante cualquier avistamiento de alguna especie. Aunque los primeros días las aves se tienen que adaptar al nuevo clima, poco a poco se acostumbran a su actual hábitat.

Exhibiciones, ferias y exterminios

Desde Falcóns Galicia, empresa que fundó Daniel junto a su socio, Francisco González, realizan exhibiciones por toda Galicia, sobre todo en las ferias medievales que organizan los ayuntamientos. Además, se dedican al exterminio de plagas, como la de las palomas, y acuden a numerosas ferias internacionales, donde muchas veces adquieren ejemplares de diversos orígenes n