Sábado 21.03.2009
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Los trabajos de restauración de la capilla dubresa de Santa Margarida, en Bembibre, contaron estos días con un testigo de excepción: el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, que también fue invitado a la futura inauguración. Y es que el pequeño templo, fechado en 1650, pero que posiblemente tenga orígenes medievales, albergó nada menos que dos estatuas atribuidas al Mestre Mateo en su pórtico, anteriormente concebidas para el coro pétreo de la Catedral compostelana, a cuyo museo volvieron en el año 1970.
Según rezan las crónicas, la construcción del coro de piedra de la Catedral está datada entre el siglo XII y el XIII, pero fue sustituido por otro de madera en el siglo XVII (cuando las crónicas citan que se construyó la ermita dubresa, también conocida como San Xoán Bautista das Augas Virxes). En ese momento, las piezas del coro granítico sufrieron sucesivas campañas de reutilización, y dos jóvenes cantores de 80 centímetros de alto por 20 de ancho y 16 de grosor fueron a parar a la puerta de la ermita.
Al parecer, fue el doctor Ares Espada quien descubrió ambas piezas, y Chamoso Lamas el encargado de recuperarlas, en 1970, para acabar formando parte de la reconstrucción del coro de piedra del museo catedralicio. Los trabajos tienen una duración prevista de tres meses, y la intención de los fieles es recuperar las desaparecidas romerías (24 de junio y 20 de julio)... a poder ser con sus dos viejas estatuas.
Un área con fuente milagrosa
La restauración de la capilla de Santa Margarida e San Xoán Bautista, que acomete la firma Neor por 222.746 euros, incluye el adecentamiento del área perimetral y el acceso a la fuente de propiedades milagrosas situada a 80 metros, rebajando también la pendiente de la senda que desemboca en ella.
La capilla albergó unas concurridas romerías hasta mediados del pasado siglo, cuando desaparecieron y el edificio fue cayendo en el olvido. Finalmente, el techo se vino abajo .