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ALARMA FRENTE A LA COSTA GALLEGA

El "Ostedijk" no podrá entrar en ningún puerto de Galicia en previsión de un fuerte temporal que está a punto de llegar

El buque se dirigía anoche hacia Estaca de Bares después de que su carga comenzase de nuevo a emanar gases tóxicos // A las siete de esta mañana quedará fondeado a ocho millas de la costa a la espera de que el temporal permita a los técnicos controlar la peligrosa combustión

REDACCIÓN/DELEGACIÓN • SANTIAGO/A CORUÑA   | 19.02.2007 
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Dos de los cuatro tripulantes evacuados, de origen filipino, al recibir el alta del hospital Juan Canalejo tras superar el cuadro de vómitos
FOTO: Mon

El carguero holandés Ostedijk no entrará en ningún puerto gallego. Esta es la decisión tomada ayer por el gabinete de crisis reunido en la Torre de Control Marítimo de A Coruña tras pasar desde primera hora de la tarde reunidos. Cerca de la una de la madrugada, la directora de Salvamento Marítimo, Pilar Tejo, confirmaba a EL CORREO el rumbo del buque hacia el este de Estaca de Bares.

La medida fue adoptada en previsión de un fuerte temporal con vientos del suroeste, a punto de entrar en Galicia, que podría agravar la situación del buque afectado por las emanaciones tóxicas. El barco sigue soltando gas por tres respiraderos de la bodega y se trata de situarlo en una zona refugio, que garantice que las emanaciones vayan en dirección al mar y no hacia la costa. Se trata de ganar tiempo para permitir a los expertos de la empresa Fertiberia y a técnicos noruegos de la compañía de fertilizantes, que hoy llegarán a A Coruña, enfriar la carga.

El Ostedijk tenía previsto llegar a las siete de la mañana de hoy y quedará fondeado a ocho millas de tierra. A esa hora se celebrará una nueva reunión del gabinete de crisis que decidirá los pasos a seguir, en función de la evolución del temporal.

A las once de la noche del sábado el Ostedijk parecía estar fuera de peligro. El buque proseguía su rumbo hacia Valencia, puerto al que se dirigía para descargar las 6.000 toneladas de fertilizante NPK 15 15 15 que llevaba en sus bodegas. Las autoridades anunciaban que el buque tenía controlada su situación y que no había peligro para la tripulación ni para la población.

Sin embargo, al mediodía de ayer el buque daba un giro de 180 grados en su trayectoria y ponía rumbo hacia el cabo Ortegal, situado al norte de la provincia coruñesa. Una hora antes el capitán del carguero holandés decidió pedir ayuda al tener los mismos problemas que el día anterior. Al parecer los fertilizantes seguían presentando una "reacción química incontrolada" de la que no han trascendido las causas, que motivaba nuevamente la emanación de gases tóxicos.

El buque de Salvamento Don Inda se encargó de remolcarlo hacia el norte a una velocidad de 6 nudos por hora. Fuentes de Salvamento Marítimo estimaban ayer que llegaría a su destino sobre las siete de esta mañana. Según un comunicado emitido por el gabinete de crisis se mantuvo un "rumbo de seguridad que permita una adecuada ventilación de la bodega afectada". A las 20.30 horas de ayer se encontraba a unas 20 millas al norte de las islas Sisargas y a 31 millas de A Coruña, según informó la Delegación del Gobierno en un comunicado.

Anteayer el delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras, aseguraba que los gases que emanaba el buque no eran peligrosos en espacios abiertos, aunque en proximidad podrían provocar irritaciones o escozor. Expertos en este tipo de fertilizantes químicos explicaron que el NPK 15 15 15 sólo puede emanar gases tóxicos si por algún motivo entra una fuente de calor. En un primer momento se informó de que el barco había sufrido un incendio, lo que fue desmentido posteriormente por el Ministerio de Fomento. Sin embargo, no se han aclarado las circunstancias por las que el abono, utilizado para todo tipo de cultivos, entró en reacción.

El responsable de la operación fue comisionado del "Prestige"
 
Al frente del operativo que se hace cargo del Ostedijk se encuentra Francisco Alonso, comisionado de Fomento en la gestión del accidente del petrolero Prestige durante el Gobierno de Aznar. Su actuación en la catástrofe ha sido muy cuestionada y a él se le atribuyen frases como "la madre naturaleza es suficientemente inteligente y tiene los medios para dispensar y depurar el fuel", que salía en aquellos momentos del barco hundido.

Francisco Alonso fue también responsable de retener en el puerto de A Coruña al buque libanés DM Spiridom que transportaba toros. Según denunció en su día la plataforma Nunca Máis, Alonso decidió detener el buque ya que pensó que estaba vertiendo al mar hidrocarburos, cuando realmente lo que lanzaba eran los excrementos procedentes de la limpieza de las bodegas en las que viajaban los animales. Los diputados del BNG Francisco Rodríguez y Bieito Lobeira hicieron llegar a los parlamentos español y gallego iniciativas para intentar solucionar la situación del capitán del Spiridom y de la tripulación retenidos durante once meses en A Coruña.

El 23 de agosto de 2003 el barco abandonaba Galicia. El expediente administrativo impuesto por los libaneses sigue su curso y probablemente tendrán que ser indemnizados.

López Veiga confía en la decisión de los técnicos

El ex conselleiro de Pesca Enrique López Veiga expresa ayer su "voto de confianza" para las decisiones de los técnicos sobre las maniobras del buque. El diputado popular, que quiso mantenerse en la prudencia, consideró "correcto alejar el barco, siempre que pueda haber peligro para la costa". Sobre el acercamiento, López Veiga dijo que "si lo hacen, que sea con todas las precauciones posibles, y espero que el barco esté en condiciones para hacerlo".

Treinta mil litros por minuto para enfriar una combustión semejante en Cartagena

Treinta mil litros de agua por minuto y cinco días fueron necesarios para reducir lo que empezó como una combustión lenta de 15.000 Tm del abono NPK 15 15 15, en un silo propiedad de Fertiberia situado en el polígono industrial del valle de Escombreas en Cartagena, en enero de 2002.

La intervención sufrió un retraso inicial, provocado porque la sustancia en descomposición no tenía clasificación de peligro asignada, lo que hacía que el accidente no estuviese incluido en las previsiones del plan de seguridad. A esto se añadieron las deficiencias de una primera evaluación, en la que se consideró que el suceso no revestía peligro.

Las primeras labores de extinción se centraron en refrescar el producto con abundante agua y disminuir el humo del interior del depósito, para lo que se abrieron huecos en la fachada y se utilizaron ecoventiladores, hasta que se comprobó, mediante cámaras de visión térmica, que la combustión era generalizada.

La estrategia consistió en enfriar el producto y diluirlo en abundante agua para que la nube que se originó redujese la concentración de productos tóxicos.

La gran cantidad de agua empleada hizo que, al mismo tiempo, el abono fluyese en forma de lodo hacia el exterior, reduciendo así la intensidad de la columna de humo que se originó.

La población tuvo que ser alertada, y el viento que desplazó la nube hacia el mar contribuyó definitivamente a que sólo hubiese que atender cinco casos de conjuntivitis .

Un momento de angustia a bordo de un barco con un escape de amoníaco

"Una sensación de enorme angustia". Es el sentimiento que inunda a F.Otero, al recordar su experiencia a bordo de un buque de características semejantes a las del Ostedijk cuando, en una travesía entre Corea y Rusia, se produjo un escape de amoníaco. Este profesional ferrolano, curtido como jefe de máquinas en barcos de la Marina Mercante, rechaza la posibilidad de que la combustión en la nave holandesa se haya producido por el calor de los motores, "porque en este tipo de barcos la sala de máquinas y la bodega son compartimentos estancos e independientes". Desde su experiencia, Otero apunta que el suceso puede haberse producido por un mal sellado de la carga o por mal estado del producto. "Si se realiza mal el sellado, queda un gas inerte que actúa como detonante y es el causante de una combustión espontánea". Cuando se da esta circunstancia "lo normal es que se active una estación de anhídrido carbónico que obligatoriamente llevan este tipo de buques y se inunden las bodegas para sofocar el aire y eliminar toda posibilidad de combustión", añade.

Abandono

Este marino profesional también reconoce que "desgraciadamente" la ausencia de equipos de protección para la tripulación en estos casos es "lo habitual". Y no duda en sentir "abandono" cuando se le pregunta cómo se sentiría ante una negación a entrar en puerto después de pedirlo. Otero explica que la maniobra para poner el barco en posición contraria al viento es "correcta" pero que "algo tuvo que fallar" para que se intoxicase parte de la tripulación, aunque a veces los propios ventiladores de alimentación pueden arrastrar las emanaciones al interior del barco.

Evacuan a cuatro tripulantes por irritación en los ojos y vómitos

"Estamos bien, está todo bien". Así explicaba su situación, tras ser dados de alta, uno de los cuatro tripulantes que ayer tuvieron que ser evacuados del buque holandés Oste- dijk al Complejo Hospitalario Juan Canalejo. Los marineros precisaron atención médica aquejados de irritación en los ojos y en las vías respiratorias, según fuentes de la Xunta.

Los cuatro tripulantes evacuados, de origen filipino y con edades comprendidas entre los 30 y 35 años, llegaron al centro sanitario en dos ambulancias desde el aeropuerto de Alvedro, tal y como explicaron fuentes del servicio de urgencias 061. Previamente, el helicóptero Helimer Galicia se había desplazado a la zona en la que se encontraba el buque en ese momento, a 29 millas al norte del cabo Vilán, en A Coruña, para recoger a los afectados.

Fuentes de Salvamento Marítimo indicaron que se decidió trasladarlos porque éstos se habían sentido indispuestos y habían estado vomitando, y con la intención de realizarles una inspección médica para poder comprobar que estaban en perfecto estado.

La llegada al hospital coruñés se produjo sobre las cinco y veinte de la tarde y fueron atendidos por los servicios de Urgencias del hospital. A las 18.30 recibieron el alta, aunque no abandonaron el centro sanitario hasta media hora después. Un taxi vino a recogerlos al Juan Canalejo para llevarlos a un hotel.

Dejaron el edificio por su propio pie, sonrientes, insistiendo en que estaba "todo bien", ya que al menos uno de ellos hablaba un poco de español. A la pregunta de si querían volver al barco, uno de los tripulantes especificó que iban a pasar la noche en un hotel de la ciudad herculina.

Fuentes del Canalejo aseguraron que los cuatro marineros que habían sido atendidos en el complejo hospitalario se encontraban "en perfectas condiciones" y confirmaron que no había peligro alguno para la salud de los afectados.

GABINETE DE CRISIS: OCHO PERSONAS

Cargos de la Xunta y del Estado

Durante toda la tarde de ayer el gabinete de crisis formado para resolver el problema del Ostedijk permaneció reunido. El equipo, presidido por el delegado del Gobierno en Galicia, está integrado por el director general de la Marina Mercante, la directora de Salvamento Marítimo (Sasemar), el capitán marítimo de A Coruña y la directora del Cepreco, que el primer día de la crisis estuvo ausente.

Por parte de la Xunta de Galicia, el conselleiro de Presidencia, el subdirector de Protección Civil, el director de Portos de Galicia y el subdirector de Vigilancia Costera.

Fuentes del sector de Salvamento consultadas aseguran que en el operativo llama la atención la ausencia de la conselleira de Pesca, Carmen Gallego, que según aseguran debería estar presente en la toma de decisiones .