El Correo Gallego

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BITÁCORA AMERICANA

Queremos nuestro Obama

TINO SANTIAGO  | 06.11.2008 
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Cuando los líderes europeos terminen de enviar sus felicitaciones al nuevo presidente de los Estados Unidos, dejen de pelearse para ver quién es el primero que se hace una foto o habla con Obama por teléfono, sería importante que dedicasen parte de su tiempo a reflexionar sobre el papel que Europa va a jugar en la nueva era que comenzó el 4-N.

Sarkozy, Berlusconi, los hermanos Kazinsky, aún tenían algo de respetable al lado de George W. Bush; nuestro presidente Zapatero o el nuevo laborismo británico podían aparecer como modernos y renovadores al lado de Guantánamo o de la extensión del creacionismo por las escuelas americanas. Con la elección de Obama todo en Europa parece viejo y cansado. El siglo XXI nace en los EEUU. Acaban de renovar su mito más querido. El "Yes, we can", el "Podemos" que usó hasta la extenuación la campaña de Barack Obama, no es sino una nueva versión del "todo es posible en América". Todo vuelve a ser joven. El futuro, ni siquiera en la crisis, es una amenaza. El futuro se percibe "escandalosamente rico en sus posibilidades", como dijo la premio Nobel Toni Morrison el pasado enero, en su carta de apoyo a Obama. Y no puede ser de otra forma porque, si un negro llegó a la presidencia, ¿de que no van a ser capaces? Hace veintitantos años, otro escritor negro, uno de los grandes del trhiller, Chester Himes, recordaba en una entrevista cuando había escapado de la persecución racista de su país y se había instalado en Francia. "En los Estados Unidos hay gente que se organiza para evitar que un negro llegue a la presidencia", pero añadía, "pero en Francia ni siquiera son capaces de imaginarlo". Los racistas no pudieron evitar la victoria de un negro, pero en Europa aún es impensable que un argelino se convierta en presidente de Francia, o un gitano en España, o en Italia, o un descendiente de turcos en Alemania. Las diferencias entre los dos lados se agrandan día a día. Internet fue la gran herramienta de la campaña demócrata; una campaña descentralizada, participativa, sin control estricto de los partidos. Una campaña de ese tipo sería la pesadilla de todos los partidos europeos, "están tan asustados del futuro, que se niegan a abandonar su nostalgia por el útero materno", Toni Morrison dixit. Si Europa no reacciona, el martes pasado supondrá la pérdida de gran parte de su poder. El "poder blando", esa mezcla de comercio, estado del bienestar, libertades y prosperidad, comienza a crecer en el otro lado del Atlántico. Los USA de Obama ya no meten miedo. No será ya un escándalo público que sus empresas desembarquen en el Brasil de Lula, o que la presidenta Cristina Kirchner prefiera una petrolera americana a una española o europea. Viene Obama con la voluntad de construir un nuevo tiempo; la crisis convirtió su "visión" en una necesidad. Afortunadamente no es dios y necesitará nuevas alianzas, nuevas reglas, nuevos socios. Y también para nosotros el futuro es "escandalosamente rico en sus posibilidades", claro que tenemos que reinventarnos como hicieron los americanos el martes pasado. Los europeos, incluso los que vivimos en este pequeño Finisterre, tenemos derecho a un sueño. Queremos a nuestro Obama.