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Madalena (voluntaria): “Estoy impresionada con lo que alguna gente es capaz de sacar de sí misma”

Imparte clases de alfabetización a un grupo de 14 personas en la sede de Cruz Roja Santiago

Madalena es farmacéutica de profesión, pero hace unos años decidió dedicar parte de su tiempo libre a los demás
Madalena es farmacéutica de profesión, pero hace unos años decidió dedicar parte de su tiempo libre a los demás

ELVA OTERO. SANTIAGO  | 09.03.2017 
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“Es una enorme satisfacción ser testigo de cómo una persona sale adelante. Ellos te dan mucho”, confiesa Madalena, voluntaria de Cruz Roja Santiago. En las clases de alfabetización que, junto a otro compañero, imparte en la sede de la avenida de Lugo 42 desde el pasado otoño tiene ahora 14 alumnos de diferentes nacionalidades y también con niveles distintos. “Unos no saben ni leer ni escribir, otros empiezan a unir letras, hay alguno que tiene estudios primarios, pero no habla ni una sola palabra de español”, explica.

Farmacéutica de profesión y responsable de Calidade en un laboratorio de la Xunta, prepara en casa las sesiones de los lunes. No fue fácil encontrar material de lectoescritura para adultos. “No quería fichas con patitos o con motivos infantiles porque se sienten más dolidos”, añade. No utiliza pizarra. Tiene que personalizar las cartillas para ajustarse al perfil de cada cual. María (nombre ficticio) es su protegida. “Es un caso asombroso. Mi objetivo es que el año que viene vaya al instituto”, advierte. Como su horario laboral no le permite sumarse al programa, queda con ella cada martes por la tarde para que siga sumando progresos.

Hace ya cuatro años que Madalena decidió dedicar parte de su tiempo libre a los demás. Por aquel entonces vivía en Vilagarcía. Consciente de que Cruz Roja “era la que estaba más escasa”, se hizo voluntaria. Echaba una mano a los mayores y colaboraba en los programas de memoria. Para ella, la docencia siempre ha sido una cuenta pendiente. Aunque era un campo que le resultaba atractivo y en su día dio clases particulares, enfocó su carrera hacia el sector sanitario.

Se trasladó a vivir a Santiago y, después de un paréntesis, contactó de nuevo con la organización humanitaria. “Aquí necesitaban a alguien para los programas de alfabetización. No había hecho esto en mi vida”, admite. “Realmente estoy impresionada con lo que alguna gente es capaz de sacar de sí misma”.