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Noriega tergiversa la realidad y vuelve a defender a los ilegales

Valora la “resistencia pasiva” de los participantes en la marcha prookupa y obvia que ni siquiera pidieron autorización

Un grupo de manifestantes durante su encierro en el interior del viejo Peleteiro.  - FOTO: ECG
Un grupo de manifestantes durante su encierro en el interior del viejo Peleteiro. - FOTO: ECG

JULIÁN GARCÍA  | 13.06.2017 
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El alcalde de Santiago volvió ayer a ponerse del lado de los okupas y valoró positivamente la “resistencia pasiva” de los participantes en la manifestación del pasado sábado en apoyo al colectivo Escárnio e Maldizer, que se saldó con cargas policiales, dos detenidos y un centenar de personas identificadas. Martiño Noriega obvió, sin embargo, el hecho de que la marcha se llevase a cabo sin autorización, pasó por alto que los manifestantes asaltaron un inmueble de titularidad privada y también obvió que la Policía solo intervino, y con extrema delicadeza, según algunos testigos, cuando un grupo de participantes en la protesta se encerró en el interior de las instalaciones del viejo Peleteiro.

Además, el alcalde arremetió contra la “irresponsabilidad” del PP y de su portavoz, Agustín Hernández, ante las protestas celebradas en la ciudad contra el desalojo del edificio okupado por el colectivo Escárnio e Maldizer. Noriega apostó por el “diálogo” sobre el conflicto y rechazó “echar gasolina al fuego”, valorando, una vez más, la “resistencia pasiva” ejercida por los manifestantes del sábado. En este sentido, también llama la atención que el alcalde valorase el comportamiento de los manifestantes del sábado “practicando la resistencia pasiva” y sin “deterioro del mobiliario” urbano, y no hiciese referencia a los problemas que causó la marcha a los vecinos de la zona del Ensanche, ya que varias calles del centro de la ciudad permanecieron varias horas cortadas. Además, muchos residentes en el Ensanche se quejaron por la sensación de inseguridad que vivieron durante el desarrollo de la manifestación prookupa del pasado sábado, en la que participaron grupos radicales de otras zonas de España.

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