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directora de la Fundación Eugenio Granell

Natalia Fernández Segarra: “En la Fundación trabajamos para que Granell se conozca por su arte y su calidad humana”

Natalia Fernández Segarra
Natalia Fernández Segarra

ANA IGLESIAS  | 04.12.2017 
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¿Qué supuso asumir la dirección de la Fundación Granell?
Fue un reto. Un gran reto. Es un trabajo que jamás había hecho. Fui profesora de español y editora en una editorial dedicada a libros de textos en español para universidades. Realicé ambos trabajos con absoluta dedicación y, sí lo digo yo misma, con éxito. Lo que me animó fue la confianza que mis padres pusieron en mi. Ellos siempre soñaron con que las obras de arte de mi padre y sus colecciones, archivos, cartas, recuerdos, quedaran juntos. Tras una vida nada fácil, siempre tuvieron la idea de que no se desperdigara todo aquello que habían conservado tras una vida azarosa que implicó, no sólo escapar de España a través de los Pirineos, sino también de otros dos países donde la vida de mi padre, por sus fuertes creencias ideológicas, se vio realmente en peligro. Pero jamás dejaron nada atrás. Todo lo que ahora está en los fondos de la fundación Eugenio Granell viajó siempre con nosotros.

¿Cómo era el proyecto inicial para la entidad?
Fue lo que es ahora, el estudio de la obra de Granell y del surrealismo. Incorporar a nuestros espacios exposiciones de artistas pertenecientes a ese grupo y crear un espacio didáctico para que los niños, principalmente, aprendieran lo que es la expresión libre y sin trabas. Esto lo conseguimos gracias al trabajo de Laura Robés, la persona que creó y desarrolló lo que es hoy este departamento que Eduardo Valiña ha sabido continuar. Desde el 2008 también contamos con la Biblioteca de mi padre para la cual el Consorcio diseñó un espacio en la tercera planta del edificio, el ático. E, igualmente, tenemos un buen espacio de restauración donde los fondos del museo se mantienen y conservan.

-¿Qué valoración hace de la trayectoria de la Fundación?
Los logros principales han sido las exposiciones de importantes artistas que pudimos hacer en el pasado, Esteban Francés, Gordon Onslow Ford, Ludwig Zeller y Susana Wald, Paco Pestana, Jacqueline Lamba, Artur Cruzeiro Seixas, Leiro, etc. También la publicación de catálogos y escritos de Granell, y le hemos dado el reconocimiento que se merecen a algunos artistas gallegos como Gabú (fotografía), Xesús Carballido (objetos collages), o ahora mimo, a Mauro Trastoy, quien ha participado en nuestro recien creado Artista en Residencia, iniciado el año pasado con Montse Rego, una de las primeras autoras que conocí al llegar a Santiago y que siempre admiré por su gran imaginación y su integridad como artista. Ahora, por razones económicas, llevamos a cabo exposiciones más modestas, pero seguimos mostrando la obra de artistas internacionales que se mueven dentro del surrealismo.

-¿Cuáles son los problemas con los que se han encontrado y cuál es el futuro de la Fundación?
El problema principal ha sido la falta de apoyo económico y moral a la institución. Xerardo Estévez supo hacer esto con cariño y respeto, pero desde que él dejó la Alcaldía nos hemos encontrado con una gran falta de interés y falta de comprensión. Y es que Granell, mi padre, es mucho más que un artista; es una persona ejemplar en su ética y comportamiento vital, que es precisamente la parte que llevo ya varios años intentando representar a través de las exposiciones; de los personajes que representan sus obras y escritos, y de sus temas, como por ejemplo el de la mujer, hacia el que mi padre siempre mostró gran respeto y admiración. A pesar de la época en la que creció, mi padre no era nada machista y yo tuve la suerte de crecer con alguien que no me veía precisamente como “hija” sino que como una persona. Lo cual agradezco profundamente.

-Lleva la dirección desde Washington, donde reside . ¿Cómo es su día a día de cara a la entidad?
Mi día a día en Washington, es igual al que era cuando vivía en Santiago. Como en EEUU estamos seis horas atrasados, me levanto muy temprano para atender los mails que recibo del equipo de la Fundación. Resuelvo problemas, respondo a preguntas, organizo exposiciones, sugiero actividades; también recibo correos de personas que hacen preguntas sobre Granell o quieren que autentifique alguna pieza de él. Ahora mismo estoy organizando la presentación en Washington y en Nueva York del libro de mi padre, La novela del indio Tupinamba, que ha sido traducida al inglés y que publica la editorial City Lights de San Francisco. Pero es importantísimo añadir que sin el personal que actualmente trabaja en la Fundación Granell, Teresa, Juan Carlos, María, Lorena, Paula y Edu. mi labor jamás hubiera sido, ni es, posible.

¿En qué proyecto trabaja?
En hacer un roteiro de los años en los que Granell vivió en Santiago, en el número 6 de la calle Calderería. Está basado en su libro Memorias de Compostela, publicado por la Fundación, y que actualmente está agotado y estamos en el proceso de reeditar. Y, de ese roteiro por las calles, salté a hacer una exposición de esa ruta en la que predominarán fotos de lugares, calles y espacios que se mencionan en estas memorias, así como de los personajes de aquella época, muchos mayores que mi padre, Manuel Antonio, Domingo García-Sabell, Carlos Maside, Kasado, Quiroga el violinista, Fraga el empresario, Herminia Fariña poeta, su hermano Mario, su amigo Pablo Bescansa, de la farmacia que aún sigue, y así muchos más, y la gran influencia de estas personas por sus ideales e intereses. Era una época en la que se desarrolló un profundo y sincero interés en lo que era, y es, ser gallego. Y de esta idea del roteiro he saltado a la de escribir un libro sobre todos los Gallegos –muchos excepcionales- que mi padre conoció –y yo conocí- a lo largo de toda su vida por los países en los que vivimos.

-¿Qué necesita para la creación de esa ruta y exposición?
Granell nació en 1912 y partió para Madrid en 1928 para estudiar música en el Conservatorio. En otras palabras, la información, fotos y postales que necesito deben de cubrir el Santiago entre esos años, más o menos. Poco después llegó la Guerra Civil y los sueños de libertad de muchos fueron completamente destruidos. Así que agradecería mucho que las personas que tengan en su casa algo nos lo enviasen por mail a secretaria@fundacion-granell.org. También pueden llamar por teléfono a la fundación para solicitar información 981 572124.

¿Cuándo será su presentación?
Tanto el roteiro mismo como la exposición serán una realidad en abril del año que entra, 2018.

¿Cómo era el Santiago de la época del que le hablaba su padre? Cómo recordaba él la ciudad?
En una entrevista que Tareixa Navaza le hizo a Granell en 1993 en El Correo Gallego, la periodista cita a Granell: “Nacín dentro desa monumentalidade (la de Compostela) e crin que a vida do restos das persoas era como a miña.” Y Tareixa añade: “En Compostela, nas súas rúas, a carón dos seus monumentos, foise alimentando a súa imaxinación portentosa. Nos seus primeiros anos asentáronse os alicerces da súa dignidade personal e do seu xeito da enfrontarse á vida e ós problemas. Nunca se vendeu nin renunciou ós seus ideais…. Non cambiou coas modas porque pemeneceu fiel o seu propio contido. Eugenio Granell, desde cativo, en Compostela, fixo poesía, vivíu, fixo Arte”. Creo que eso lo dice todo.

¿Cuál es el objetivo de la Fundación Granell ahora mismo?
Seguiremos intentando y trabajando para que los Compostelanos, y todos los que visiten la ciudad y este museo, lleguen a conocer a Eugenio Granell no sólo por su arte, sino también por su gran calidad humana, ética e incorruptible. Cualidades que merecen ser copiadas y estimuladas.

TRAYECTORIA

C.V.  Estudió en Guatemala y Nueva York, donde tuvo entre sus profesores a Francisco García Lorca, hermano del poeta. Profesora de español en New Jersey, Massachusets y Madrid, en 1995 se instaló en Santiago para dirigir la Fundación Eugenio Granell, labor que sigue desarrollando desde 2007 desde Washington.