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3,5 millones de pesetas en 1983

Las antiguas vidrieras de bronce de la Catedral fueron diseñadas e instaladas por una empresa de Madrid "respetando el modelo de otros grandes monumentos de Santiago", según el responsable// Las lunas armadas vinieron de Alemania// "Las de ahora son un gran error", dice

Arriba, vidrieras de bronce que fabricó la empresa Dise en 1983 y que lucieron en la fachada de la Catedral hasta la última restauración. Sobre estas líneas, fotografías de las ventanas de madera que fueron retiradas en aquel entonces - FOTO: ECG/ Archivo de J.M. García
Arriba, vidrieras de bronce que fabricó la empresa Dise en 1983 y que lucieron en la fachada de la Catedral hasta la última restauración. Sobre estas líneas, fotografías de las ventanas de madera que fueron retiradas en aquel entonces - FOTO: ECG/ Archivo de J.M. García

PEPE VERGARA  | 09.03.2018 
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Eran de bronce, su fabricación conllevó unos dos años de trabajo y costaron en torno a tres millones y medio de las antiguas pesetas en 1983, cuando se decidió colocarlas en la fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago. Así lo recuerda José María García Silva, orfebre y expropietario de la empresa de metalistería Dise, la encargada del diseño y construcción de las antiguas vidrieras del frontispicio más representativo de la Basílica compostelana, que acaban de ser retiradas para ser sustituidas por unas de maderas y grandes cristales que han generado no poca polémica.

"Mi empresa fue subcontratada por la constructora Norte S.A. para hacer unas ventanas de bronce para la fachada del Obradoiro. Era un proyecto de los arquitectos Bartolomé y Almunia de 1983, e hicimos unas vidrieras acordes al modelo que había en otros grandes monumentos de la ciudad, como San Martín Pinario o en los pazos de Casas Reais", recuerda el orfebre, que se puso en contacto con EL CORREO GALLEGO para manifestar su "gran decepción e indignación" por el cambio de los ventanales.

"Instalar unos marcos de madera es volver hacia atrás, es un gran error del que no tardarán mucho en arrepentirse. Recuerdo que cuando nosotros llegamos a la Catedral en los años ochenta las ventanas que había eran también de madera. Estaban completamente podridas y se caían a pedazos. Hay que tener en cuenta que Galicia no es Andalucía. Ahí llueve muchos días durante el año, los niveles de humedad son muy altos y la madera sufre y mucho con todo esto", sostiene García Silva, que reside en Madrid y se enteró de la sustitución de sus ventanas a través de la televisión.

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