Martes 24.03.2009
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| El interior del bar San Pelayo quedó totalmente calcinado FOTO: Ramón Escuredo |
El bar estaba cerrado en ese momento, pero sus dueños, la familia Canedo, vive en el ático del mismo edificio. Fue, precisamente, la mujer, Manuela, la que alertó a su marido de que olía mucho a humo. En ese momento ella cuidaba a su tía, de 90 años, que sufre una enfermedad degenerativa.
"Me despertó y bajé por las escaleras con una linterna", señaló el dueño. José María salió del edificio. La puerta del bar San Pelayo está justo al lado del portal. "Quise abrir el establecimiento, pero salió un humo muy negro y explosiones dentro". Su hija, Inés, llamó a los bomberos, que llegaron al lugar casi de manera inmediata.
La familia Canedo eran los únicos inquilinos del inmueble número 18. Cuando José María bajó por las escaleras, las mujeres se fueron para la parte de atrás y subieron hasta el tejado de la casa para protegerse. Los bomberos las rescataron desde allí con el coche escala desde la calle Preguntoiro. Todos están bien, y la vivienda tampoco se vio afectada por el fuego. Sólo el bar quedó totalmente calcinado. "Mira lo único que se salvó", comentó la mujer de José María Canedo señalando unas carpetas con papeles y una guía de las páginas amarillas. Su marido señala, sin embargo, que todos los contratos y seguros se habían perdido. A decir de los bomberos, "en el primer piso, justo encima del bar, hay una zapatería en la que se echó una placa de hormigón", y este cemento parece que sirvió para que las llamas no se propagasen a las plantas superiores. Aún así, este establecimiento también resultó afectado: todo el local, en el que se entra por la calle Preguntoiro, estaba llena de humo y carbonilla.
Ayer por la mañana, siete horas después del suceso, los antiincendios seguían trabajando en el interior del bar incendiado: "Quedaban algunos rescoldos de la noche. Y es que el primer piso tiene barrotillo, y este material va prendiendo poco a poco, así que vinimos para asegurarnos de que no siguiese ardiendo", señalaron. Además, "quitamos los cristales que podían caer a la calle", añadieron.
Un camión escala y un coche patrulla estaban delante de la casa. A su alrededor, se acercaban un buen número de vecinos del Casco Histórico, que le preguntaban a la familia Canedo si podían ayudar en algo y le presentaban su pesar por lo ocurrido. También algunas monjas del convento de San Paio de Antealtares hablaban en corrillo con otras mujeres. "No nos hemos enterado de nada hasta ahora mismo", confesaron las religiosas.
Y es que a pesar de que los bomberos desplazaron a todos los hombres que tenían en el turno de guardia, no hicieron apenas ruido. "No se escucharon las sirenas en ningún momento. Yo me enteré del incendio a las cinco de la madrugada por el ruido del motor de los coches, y ya estaba el fuego controlado", asegura un vecino que vive justo al lado.
A los pocos minutos de escuchar estas declaraciones llegó a San Paio de Antealtares la Policía Científica, que es la que tiene que determinar ahora la causa exacta del incendio. "El fuego se inició junto a la cocina", indicaron los bomberos. "Había muchos aparatos propios de un local de Hostelería", añaden. Pero, de momento, no se puede confirmar nada más. El calor hizo explosionar, también, una cañería de agua, que inundó el establecimiento.
Las religiosas no escucharon nada
Pese a la alarma despertada por la noticia del fuego, los bomberos actuaron con mucho sigilo y no encendieron las alarmas de sus vehículos. Así, ni siquiera las monjas del convento de San Paio se dieron cuenta de lo que ocurría hasta el día siguiente. Lo mismo le ocurrió a la mayoría de los vecinos de la zona.
Despliegue del cuerpo de bomberos
Tras el aviso al 112, los bomberos pusieron en marcha un dispositivo con dos dotaciones y un total de ocho agentes. Tardaron apenas unos minutos en llegar al lugar de los hechos, al que accedieron con el camión escala por la calle Preguntoiro.También cruzaron por la plaza del Obradoiro y la rúa da Conga con la nodriza.
Pudo ser peor
El fuego afectó únicamente al Bar Pelayo gracias a la rápida actuación de los bomberos. Si no fuera por esta agilidad, las llamas podrían haber alcanzado los edificios colindantes .