Martes 09.02.2010
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Actualizado 19.10
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| Óscar Ortega Vasalo |
Desde la farmacia de María Bertina Vasalo Álvarez -con domicilio en Majadahonda- rehusaban ayer, sin embargo, confirmar el fatal desenlace. La titular del despacho, madre de Ortega, prefiere mantenerse al margen de la tormenta mediática. Lo habitual, comenta Manuel Jaime, es que la familia retire la denuncia de desaparición e inicie el proceso para recuperar el cadáver. El primer paso sería presentar la correspondiente reclamación en el juzgado. A continuación, las autoridades sanitarias tendrían que conceder el permiso para la exhumación que, en última instancia, debería notificarse al Ayuntamiento de Santiago. A Raxoi no le ha llegado por el momento solicitud de ningún tipo, señalaba ayer a este periódico la edil responsable de este área, Marta Álvarez-Santullano.
El rastro de Óscar Ortega Vasalo se perdía el dos de junio de 1988. Tenía 22 años y la última vez que su familia tenía noticias suyas se encontraba en Barcelona. El misterioso accidente registrado en la vía del tren a la altura de Puente de Viso se producía un mes antes. El maquinista no pudo hacer nada por evitar el suceso y el cuerpo quedó totalmente mutilado, con la cabeza aplastada y las piernas separadas del tronco. Las primeras hipótesis apuntaban a un suicido. Sin embargo, siempre hubo demasiadas incógnitas en torno al caso. Sus huellas no se correspondían con las de ningún ciudadano español. Llevaba encima 15.000 pesetas, pero entre sus efectos personales no se encontró documento alguno que le identificase.
Veinte años después se cierra uno de los casos más extraños de las últimas décadas. Inter-Sos, a la espera de la notificación oficial, pronto eliminará de su web la ficha de Óscar Ortega. Aún hay otros 14.000 desaparecidos en España y se computan más de 4.500 cadáveres sin nombre.
Una mili "muy traumática"
Óscar Ortega quería opositar. Poco antes de producirse su desaparición se trasladaba a Barcelona con la intención de matricularse en una academia para preparar las pruebas. Su madre, María Bertina Vasalo, notó que algo no iba bien. Traspasó la farmacia que regentaba en Vigo y se instaló con su hijo en Castelldefels. Pero ni siquiera la protección materna sirvió para amortiguar el malestar del joven. Dijo que se iba de vacaciones y cerró la puerta de casa para no volver jamás. Según una reciente entrevista que publica www.madridiario.es, Óscar Ortega podría haber tenido un servicio militar "muy traumático" en la brigada de Salvamento de Pontevedra. Tres de sus compañeros de cuartel se habían suicidado.
María Bertina Vasalo, que ahora reside en Majadahonda (Madrid), denunció entonces la falta de coordinación entre los distintos cuerpos de seguridad para resolver el caso .