En el Palacio de Gómez de Rioboo –Cantón do Toural 6– se documenta el primer jardín de claveles de Compostela. Construido por el arquitecto Diego de Romay en 1683, hoy se ha reconvertido en el patio trasero del comercio que ocupa el bajo. Por desgracia, no es el único vergel histórico que el paso del tiempo ha sacrificado en beneficio de otros usos, lamenta Miguel Taín–Guzmán, profesor de Historia del Arte en la Universidade de Santiago (USC) y experto en el estudio de la capital gallega. "En su día tuvimos muchos jardines. Pero a partir del siglo XIX, cuando se marchó la nobleza, se fueron perdiendo", explica. "Es un caso único en España porque ninguna ciudad ha perdido de esta manera a los miembros de su antigua hidalguía", argumenta.
La decadencia económica empujaba a los aristócratas de la época a buscar acomodo en capitales como Madrid y otras zonas de España. Aunque sí conservaron los pazos del rural, tuvieron que deshacerse de los palacios que poseían en el centro de Compostela. Uno de los últimos en venderse fue Bendaña, sede actual de la Fundación Eugenio Granell. Como en otros tantos casos, sus jardines se esfumaron.
