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Nichos sin flores en Costa da Morte

A la necrópolis de los Ingleses, en Camariñas, y a la del Cabo Fisterra no llegó ayer ni un ramo // En la primera hay más de cien marines enterrados, mientras que en la segunda no está ningún muerto // Por el contrario, los vecinos de Camelle siguen acordándose de Man

J.TRILLO/C.B./M.M. • MUXÍA/SANTIAGO   | 02.11.2006 
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El de ayer fue el día de las flores en los cementerios y de homenaje a nuestros muertos. En los camposantos se entremezclaban los olores de rosas, orquídeas y crisantemos, entre otras muchas especies vegetales.

Pero, haciendo gala de que la excepción confirma la regla, dos camposantos de la zona de Costa da Morte vivieron el día de Todos los Santos inmersos en la soledad. A ellos no llegó ni un solo pétalo, y, con toda seguridad, ni un solo Ave María.

Sobre las doce de la mañana de ayer, mientras que en los cementerios de toda Galicia, y del resto de España, se registraba un constante entrar y salir de gente, el de los Ingleses, ubicado en la virgen zona camariñana de Reira, era sólo acariciado por las espumosas olas del Atlántico.

En 1890 naufragó en Cabo Tosto, o también Punta da Boi, el buque-escuela inglés The Serpent. De los 175 marinos que integraban la tripulación sólo se salvaron tres. Los cuerpos recuperados fueron enterrados en ese lugar, en un modesto recinto cuadrado, circundado con un muro de piedra, del que sobresale una cruz del mismo material. Con motivo del centenario de la catástrofe, se restauró el espacio, con la celebración de actos y la colocación de un monolito. Pero ayer, la soledad y el olvido se hacían más patentes que nunca.

Al singular cementerio del Cabo Fisterra, obra del afamado arquitecto César Portela, tampoco llegó flor alguna. En este caso, a diferencia del de Camariñas, no se halla enterrado ni un solo muerto. Una pareja de holandeses preguntaba, en un limitado castellano, a un fisterrano que paseaba por la carretera del faro para qué servían "esas cajas de hormigón", en alusión a los panteones esparcidos por el monte.

El recuerdo a Man

Por el contrario, los vecinos de Camelle siguen recordando a Manfred Gnändinger. Desde su fallecimiento, el 28 de diciembre de 2002, los lugareños le llevan flores "como a un veciño máis".

Purificación Suárez, que prefiere que le llamen Pura do Fraile, comentó ayer que, tanto ella, como el también vecino José Antonio Pose, "honramos a Man como al primero de Camelle".

En otros camposantos, como el de Broño, en Negreira, o el de Iria, en Padrón, no faltaron flores, pero sí en la ampliación del xalleiro de San Pedro, ya que el retraso de cuatro años en la finalización de los 214 nichos impide que se puedan llevar a cabo entierros en condiciones.

Un olvidado camposanto junto a las olas

En la agreste zona de Trece, en la Costa camariñana, el Cementerio dos Ingleses tenía como única compañía las olas del mar y el azul del cielo. A este inhóspito lugar, cuya vía de acceso acaba de ser acondicionada por el Ministerio de Medio Ambiente, no se acercó nadie ayer para llevar una flor a los marinos británicos.

Pétalos en memoria del amigo ermitaño

La tumba de Man, en el cementerio de Camelle, sí recibió flores y oraciones. El ermitaño alemán, que falleció con 66 años, es recordado por los que durante mucho tiempo fueron sus vecinos. En la foto, tres mujeres de Arou rezaban en la mañana de ayer ante el panteón del que hizo famosa a esta villa camariñana.

Obra de 2001 en Santa Comba sin acabar

En el cementerio de San Pedro de Santa Comba los feligreses que promovieron una ampliación con más de 214 nichos esperan desde el año 2001 el remate de las obras. Pese a que la estructura está acabada, restan por colocar los adornos de piedra en al menos 70 de estas sepulturas, más tristes que nunca estos días.

Los panteones de Fisterra, vacíos

Otro de los camposantos que desprendía soledad es el del Cabo Fisterra, al que todavía no han ido a parar los restos mortales de nadie. En la imagen, una pequeña embarcación fisterrana pasaba ayer frente a los panteones de hormigón. Las únicas flores eran las de los muchos tojos que crecen en el entorno.

Los ramos no faltaron para Cela en Iria

El singular camposanto de Iria (Padrón) rebosaba ayer vitalidad. Decenas de vecinos se afanaban en adecentar las tumbas y colocar en ellas ramos y centros de flores, además de velones. Sobre la tumba del marqués de Iria Flavia y premio Nobel de Literatura, Camilo J. Cela, tampoco faltaron estos ornamentos.

El mejorado conjunto negreirés de Broño

Los vecinos de la parroquia de San Martiño de Broño, en Negreira, visitaban ayer a sus familiares fallecidos en un camposanto remodelado y en el que se han cambiado y mejorado la estética y disposición de las tumbas bajo tierra. Los nichos también han sido limpiados y decorados para este día de difuntos.