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Louzán pide a la Xunta que no frene el desarrollo de Pontevedra

T?cha de "sectarias" las resoluciones sobre el PXOM de A Estrada, Sanxenxo y Ponte Caldelas // E. PP estradense cierra filas y se reúne con los redactores del Plan Xeral // Hoy darán a conocer su postura sobre un informe que exige demasiadas correcciones, sobre todo en las parroquias

DELEGACIÓN • A ESTRADA   | 10.05.2006 
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El grupo de gobierno del PP de A Estrada se reunía ayer, veinticuatro horas después de la llegada del informe negativo de la Xunta sobre el PXOM, para analizar los pasos a dar. En el encuentro, con todos los ediles del PP estuvieron presentes los responsables de la empresa Adiu, que redactó el documento que ahora deberá adaptarse a reajustes más grandes de lo previsto según el dictamen de Política Territorial.

Aunque el plan estradense no fue denegado de facto, las correcciones exigidas hacen pensar casi en una remodelación total del documento. Pero ahora, lo que más preocupa, amén de los cambios y el resultado del informe en algunos aspectos (sobre todo en lo que se refiere al recorte de áreas de expansión en el rural) son los plazos.

Mientras el PP estradense cerraba filas y estrategia, desde la Diputación de Pontevedra, el presidente, Rafael Louzán, cargaba tintas contra la Xunta. Y no sólo por el caso de A Estrada. Louzán pide que "non se paralice o desenvolvemento da provincia de Pontevedra e non se apliquen políticas sectarias senón outras en beneficio dos cidadáns".

El presidente de la Diputación y también máximo responsable del PP en Pontevedra, considera que la paralización del PXOM estradense "impedirá o desenvolvemento da vila e do seu futuro". Louzán recordó además el proyecto de la Diputación para ampliar el polígono industrial de Toedo, una de las muchas actuaciones pendientes del Plan Xeral.

Sin "alternativas"

A la paralización de A Estrada y la negativa para autorizar la ronda exterior de Sanxenxo, "fundamental para a vila", se suman, según el presidente de la Diputación las paralizaciones de los documentos urbanísticos de Ponte Caldelas, Cotobade y el del arte rupestre de Campo Lameiro. Louzán también arremetió contra Política Territorial por "paralizar as obras da estrada Silleda-Laro" y considera que el departemento de Mª José Caride actuó en este caso "dun xeito cando menos sectario" por "informar ó concelleiro do PSOE de Silleda e non ó alcalde democraticamente elixido", añade. También considera que lo más negativo es que la Xunta "en ningún caso ofrece alternativas" y se pregunta, en el caso de Sanxenxo, "como se vai absorber o tráfico procedente da vía rápida".

En A Estrada, de momento, sólo ha hablado el BNG, horas después de que el pasado lunes llegase el informe. Los populares han preferido reservarse, pero hoy tienen previsto ofrecer una rueda de prensa sobre el asunto. Será en la sede del PP, y no en el consistorio, con lo que es fácil aventurar que no faltarán los reproches de corte político. El silencio de los socialistas, que prefieren pronunciarse cuando hayan examinado detenidamente el informe, es quizás el que más suspicacias suscita. Tantas que algunos ya han comenzado a mirar con lupa sus movimientos. Se avecinan tiempos movidos, con un tema de gran calado como el PXOM en juego y las municipales a un año vista.

El 25 de septiembre, una fecha que apremia

Fuera de los reproches políticos, lo que más preocupa, sobre todo a los vecinos, es saber cuándo tendrán, por fin, un PXOM. Con la resolución última de la Xunta se abre una nueva etapa. En primer lugar habrá que hacer las reformas necesarias marcadas en el informe. No hay plazos fijados, pero el 25 de septiembre es una fecha clave: se cumplen tres años de suspensión de licencias de obra. Si no está aprobado el PXOM, a partir de ese día el Ayuntamiento tendrá que conceder permisos por las normas subsidiarias.

Una vez corregidas las deficiencias, los técnicos municipales deben realizar un informe técnico y jurídico del documento. En este paso está una de las claves para los plazos: el informe debe determinar si el PXOM tiene que exponerse de nuevo al público –en caso de que las correcciones sean de gran alcance– o no. De abrirse esta posibilidad, los plazos se prolongarían ya que habría que resolver las alegaciones de los vecinos e incorporar su resolución al documento. Luego, el PXOM deberá volver a pleno para la aprobación provisional y enviarse a la Xunta (tiene tres meses para decidir si lo aprueba o no definitivamente). Contando que quedan cuatro meses sólo para abrir licencias, el Ayuntamiento tiene hasta el 25 de junio para hacer todas las correcciones y el informe (a la Xunta le quedarían otros 3 para decidirse). Los plazos se antojan complicados, sobre todo por los grandes cambios que deben hacerse en el rural: el informe considera "elevado" el número de núcleos y obliga a recortar áreas de expansión sin especificar en cuales.