El Correo Gallego

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DEMETRIO PELÁEZ

La ‘ética’ de Noriega

16.05.2017 
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PARA ANALIZAR con cierto rigor la investigación judicial a la que fue sometido el concejal Jorge Duarte por haber brindado supuestamente un trato de favor a ciertos locales nocturnos, con el resultado conocido ayer, resulta conveniente seguir el método de Jack el Destripador. O sea, ir por partes, porque por un lado la jueza deja bien claro que el edil no cometió infracción penal alguna, pero por otro reconoce con igual claridad que Duarte paralizó diversos expedientes y que tal conducta generó “una situación administrativa difícil para el personal funcionario implicado”.
Con esta aclaración, la instructora del caso da por sentado que los empleados públicos que protestaron por la actuación del concejal jefe no actuaron a la ligera a la hora de denunciar tales hechos y afirma, de igual forma, que Duarte pudo evitar fácilmente ese conflicto con los funcionarios si hubiese reaccionado con más “agilidad” y hubiese dado a los mismos “instrucciones claras y vinculantes”, cosa que no hizo.
¿Por qué se han archivado, entonces, las actuaciones contra el edil? Simplemente porque la jueza estima que el investigado no cometió prevaricación, que significa tomar medidas o dictar resoluciones injustas a sabiendas que lo son. En otras palabras, que Duarte no actuó con dolo (siendo consciente de la injusticia cometida) y por lo tanto no hay delito. De ahí el archivo del procedimiento penal, aunque eso no quiera decir, ni de coña, que el concejal actuase de una forma impecable desde el punto de vista técnico y político, porque está claro que no fue así (lo afirman los funcionarios y también, sin entrar en valoraciones que no le corresponden, la propia jueza).
De todas formas, a Duarte hay que agradecerle la actitud discreta y sensata que ha mantenido durante el abortado proceso. Todo lo contrario que su jefe de filas, Martiño Noriega, que ayer, exultante, arremetió contra todo quisque, políticos y medios de comunicación, por haber cometido la osadía y la tremenda injusticia de poner en entredicho, antes de ser juzgado, la honorabilidad de su concejal. Palabras absurdas por parte de alguien perteneciente a un club de partidos especializados en criminalizar a todo bicho viviente y que incluso tienen un indigno Tramabús rulando por media España. ¿Estos son los que dan lecciones de ética? Anda yaaaa....

El autor es periodista